Un amplio sector de Junín permaneció sin energía eléctrica durante más de 12 horas

El corte del suministro se inició aproximadamente a las 8.50 y, al cierre de esta edición, aún no había sido reestablecido. Afectó a Pueblo Nuevo, Villa Talleres, El Picaflor y el centro. Desde EDEN SA explicaron que hubo una “saturación” en el sistema de alta tensión.

La ciudad fue un caos. Las personas enfermas sufrieron el calor, igual que las embarazadas, los ancianos y los bebés. Los ascensores, como los semáforos, estuvieron inactivos. Los comerciantes perdieron miles de pesos. Y la mercadería en las heladeras, simplemente, no resistió las altas temperaturas.

Un corte en el suministro eléctrico, que comenzó aproximadamente a las 8.50 y, al cierre de esta edición, no había sido reestablecido, afectó a una amplia zona de Junín, a raíz de un problema en el cableado subterráneo de distribución, informó la empresa EDEN SA a través de un comunicado oficial.

Un cable quemado

Según pudo reconstruir DEMOCRACIA, el grave inconveniente sucedió como consecuencia de la quema de un cable subterráneo que va desde la Subestación de Energía Eléctrica, situada en avenida de Circunvalación, la cual se extiende a lo largo de la calle Newbery, hasta la Cámara Nº 35, a la altura de la calle Borges.

“Están buscando la falla, usando un camión especial que vino desde Mercedes, que detecta dónde está quemado el cable”, explicaba ayer una fuente fidedigna a este diario. “Una vez que es detectada, se abre un pozo y se hace el nuevo empalme. El alimentador que está fuera de servicio es el Nº 3, y no se puede usar otro, porque sino se corre el riesgo de que se queme también, debido al alto consumo de energía que hay por estos días de calor”, ahondaba.

Falta inversión

“El alto consumo, especialmente debido a la gran cantidad de aires acondicionados que hay en la ciudad, hace que las instalaciones eléctricas y los transformadores estén trabajando al límite, es por eso que se hace hincapié en el uso racional de la energía, que muchos no parecen poner en práctica. Esta situación no sólo se da en Junín sino también en la provincia y en el país en general”, apuntó una fuente fidedigna.

Según pudo recabar este diario, el empalme donde se registró ayer la avería, en Newbery al 800, y el tendido de la red eléctrica tiene unos 40 años de antigüedad (fue instalado en 1972).

En varios sectores

Los barrios afectados por el apagón fueron Pueblo Nuevo, Villa Talleres, Foetra y la zona céntrica de la ciudad.

Osvaldo Ferrúa, presidente de la sociedad de fomento de Villa Talleres, al ser consultado por DEMOCRACIA, manifestó que en su barrio se cortó la luz el lunes último, y en algunas partes volvió, en tanto que en otras, no.

“Yo vine a la casa de familiares que viven en el barrio Prado Español, donde tampoco había luz. Sé que en la Municipalidad de Junín, a las 11.30, les dieron asueto a todos porque no tenían energía eléctrica y por lo tanto estaban sin sistema (informático), lo mismo pasó en los bancos y en otras oficinas públicas”, explicó.

Por su parte, Gabriel Ziegler, vecino del barrio Foetra, explicó que el lunes último en esa zona se cortó la luz a las 16.30 y volvió cerca de las 13 de ayer. “De las nueve torres, cinco estaban sin luz, por lo tanto sin ascensores, esto significó un gravísimo inconveniente para la gente mayor, para los que tienen niños y para todos, porque nadie puede estar bien si tiene que subir y bajar escaleras de varios pisos, con estas altas temperaturas”, dijo.

En el barrio El Picaflor, en la zona cercana al microcentro, la energía eléctrica se cortó alrededor de las 9.30 de ayer y avanzada la noche todavía no había vuelto.

“Todas las líneas ocupadas”

“Llamo al diario porque no tenemos luz y acá hay gente enferma, que se tiene que nebulizar, que vive en edificios donde no andan los ascensores”, dijo una de las tantas vecinas y vecinos que se comunicaron con el diario ayer, preguntando “cuándo iba a venir la luz” o quejándose por las pérdidas de mercadería.

La preocupación iba creciendo a medida que la tormenta se avecinaba ayer a la tarde, con potentes ráfagas de viento que hacían caer árboles, motos, chapas de techos y mampostería.

Pero lo que más indignó a los vecinos fue la falta de información brindada por la empresa, ya que el call center se vio colapsado por la cantidad de llamados y además, cuando alguien tenía la “fortuna” de ser atendido, las telefonistas ofrecían escasas precisiones sobre el problema y los tiempos para la reactivación del servicio.

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