Sólo algo más de un tercio de los consultados dice que acepta modificar la Constitución. Y de ellos, 6 de cada 10 no auspician la re-reelección. Sin embargo, en el Gobierno avanzan con los debates y los extienden a todo el país.
Aunque muchos sectores del Gobierno nacional impulsan la reforma de la Constitución, Cristina Fernández de Kirchner se encontrará con un escollo ineludible si desea llevarla a cabo: la mayor parte de la gente no acepta la modificación de la Carta Magna y menos la incorporación de una cláusula que le permita seguir al frente del poder después de 2015.
Así se desprende de una encuesta exclusiva a la que accedió PERFIL. El 49,6 por ciento de los encuestados no aprueba que se toque la ley de leyes. El 38 sí y el 12 por ciento no sabe o no contesta. De los que quieren una reforma, casi el 60 por ciento no aprobaría una “re-re” de Cristina Kirchner, sólo estarían de acuerdo con incorporar algunos retoques. A eso se suman los que ni siquiera aceptan que se modifique la Carta Magna. La perpetuación en el poder es un tema que siempre despertó un rechazo social profundo, más allá de la imagen positiva del dirigente que la promueva.
Sin embargo, el proyecto para avanzar sobre la coparticipación, la inclusión social y un posible cambio en el sistema de Gobierno (ya sea yendo al parlamentarismo o tocando la cantidad de mandatos) siguen su curso, con el aval de la Casa Rosada.
Máximo Kirchner y Carlos Zannini, tal como contó este diario, se reunieron varias veces con los impulsores formales de charlas que recorrerán el país, para conseguir consenso y pulir un proyecto que, si todo sale bien para el kirchnerismo en las elecciones legislativas podría ser ingresado en el Congreso a fines de 2013.
Pero en el oficialismo saben que, más allá de las posibilidades reales de la reforma, dejar abierta la chance de otro mandato para Cristina –aunque en la dialéctica– les sirve para frenar el síndrome del pato rengo, esto es, que una presidenta sin alternativa de seguir en el poder puede perder su fuerza en los últimos dos años por la pelea sucesoria. De hecho, por esa razón, la Casa Rosada ya empezó a limar las aspiraciones presidenciales del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, con un brutal ataque en varios frentes.
La mesa que impulsa el debate por la reforma está integrada por movimientos políticos y sociales. La integran Luis D’Elía, Eduardo Sigal (Frente Grande), la CTA y el ministro de la Corte Raúl Zaffaroni. La mecánica que quieren utilizar es la misma que la de la Ley de Medios: charlas en todo el país. Este lunes definirán la incorporación de otros sectores del kirchnerismo a la discusión y más adelante intentarán asegurarse la presencia de algunos miembros del radicalismo y del socialismo.
¿Idea de los medios? La posibilidad de una reforma constitucional fue agitada por ultrakirchneristas que añoran una “Cristina eterna”, como la diputada nacional Diana Conti. Eso fue el año pasado. En el verano, durante una charla que el vicepresidente mantuvo con miembros de La Cámpora en Mar del Plata, resurgió la idea. Algunos kirchneristas negaron que Cristina busque otro mandato, pero los ultras respaldaron la propuesta. Hay una curiosidad en la encuesta. Si Cristina no fuera la candidata, los encuestados creen que el aspirante del espacio K debería ser Daniel Scioli, con un 28%.







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