River volvió a ganar después de tres partidos gracias a Mora, que metió dos goles, el segundo después de una pifia que sirvió de amague. No jugó bien pero dominó a Unión y mereció el triunfo. ¿La mala? Se desgarró Barovero.
¿Puede estar tranquilo Almeyda por este triunfo? No, la palabra es aliviado, porque al menos volvió a sumar de a tres y tomó aire sin sus referentes en cancha: Ponzio podrá volver contra Rafaela; Trezeguet quizás lo haga al año próximo. Y así como en el anterior partido en Núñez no lo había ayudado la suerte contra Boca, esta vez estuvo de su lado cuando Barovero regaló el empate, pero Jara no supo aprovecharlo. Salvo esa jugada, el Millo no tuvo sobresaltos en los 90 y pico de minutos que se jugaron. “Estuvimos firmes atrás y contundentes adelante, fuimos ampliamente superiores”, analizaría luego Matías Almeyda, en conferencia de prensa.
Pese a los tres delanteros, pocas chances son las que generó River a lo largo del partido. Muchas veces los puntas recibieron de espaldas y se les complicó para agarrar desprevenidos a los rivales. Eso sí, en las más claras, Mora facturó. Como saldo negativo quedó la lesión de Barovero (dejó la cancha entre lágrimas y luego se confirmó su desgarro en el aductor derecho) y la roja a Ledesma, que volvía después de mucho y no tuvo una buena tarde en la mitad de la cancha.
De todas formas, el balance es feliz para River porque mostró que tiene a un goleador afilado como Mora y porque recuperó la sonrisa ante su gente. Así, ganando, seguro que será más fácil mejorar las cuentas pendientes. Y, desde luego, arribar a la meta de 30 puntos. “Nos quedan cinco finales y las tenemos que jugar como el superclásico”, culminó la jornada Almeyda, satisfecho con su equipo. El miércoles, contra Rafaela, vendrá la primera.

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