Cada año es igual, se los conmina e intima a desalojar las calles, pero ellos se mantienen firmes en su postura: la venta ilegal es su medio de subsistencia y por tal motivo no pueden abandonarlo. De esta forma, los ambulantes volvieron ayer a instalarse en las peatonales céntricas pese al operativo meramente presencial que dispusieron las autoridades para evitar lo que finalmente ocurrió, la comercialización callejera.
Luego de haber mantenido canales de diálogo con el sector empresarial, el sindicato que agrupa a los cuentapropistas (encabezado por Claudio Robledo) solamente espera el llamado del intendente Domingo Amaya para negociar una salida al conflicto. Mientras tanto, desde la Federación Económica de Tucumán resurge cada vez con mayor grado el malestar por esta situación que los ubica en desventaja al momento de desarrollar las tareas comerciales.
"La solución es que se los reubique. La Municipalidad les cedió un predio sobre la avenida céntrica (zona de la Vieja Terminal) y no lo quisieron hacer (trasladarse) porque vender en el microcentro y competirle con mercadería ilegal al comercio establecido es más fácil, es mejor negocio", manifestó en declaraciones a la emisora radial LV12, Raúl Robin, presidente de la FET.
Asimismo, el dirigente empresarial caracterizó la labor emprendida por los ambulantes, al sostener que "lo que queda claro es que no es gente que trabaja solamente para subsistir sino son empleados de grandes distribuciones nacionales de comercio ilegal y eso tiene que ser regulado".
Por tal motivo, bregó por el cumplimiento de las normas respectivas, "con las leyes del comercio, con las normas de espacios públicos y que se trabaje en igualdad de condiciones", ya que "están haciendo competencia desleal y no se puede trabajar de esa manera. Pareciera que toda esta gente tiene problemas económicos treinta días antes de las Fiestas", agregó Robin.
A modo de ejemplificar la magnitud que adquirió este panorama, graficó que años atrás funcionaban alrededor de 300 de este tipo de puestos, mientras que en la actualidad llegaron a contabilizarse cerca de 700.
Por su parte, el ministro de Economía, Jorge Jiménez, sostuvo que se trata de un problema complejo y el análisis debe estar puesto en varias aristas "donde se mezclan la desocupación, la falta de educación. Nosotros tenemos identificados cinco proveedores de mercadería, a quienes se los controla estrictamente".
Agregó, en tal sentido, que "hay dos problemas: el que les provee la mercadería en consignación y la gente que le compra, si no se comprara, los ambulantes desaparecerían de la calle".


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