Hay puestos de venta de panchos, ropas, alimentos no perecederos, comida casera y hasta un carro quevende verduras y frutas. Son más de siete puestos de venta callejera instalados en la vereda del hospital.
Las entradas principales del Perrando parecen un gran almacén. Allí abundan puestos de venta de ropa, estuches para celulares, artículos como jabones, desodorantes, papel higiénico, peines, corta uñas, bolsas para agua caliente, pañales,; alimentos no perecederos como yerba, azúcar, y galletitas. También figuran en la lista de los puestos de vendedores ambulantes, la venta de panchos, verduras y frutas pasando por el chipa, torta parrilla y comidas caseras. Asimismo, lo que uno busca puede llegar a encontrar con sólo pasar por la vereda del centro de Salud.
CUIDAR LA HIGIENE
Meses atrás, la iniciativa de Mendoza de trasladar a los vendedores ambulantes, obedecía a estrictas razones de Salud Pública porque no pueden existir puestos de venta de comida dentro del predio del hospital y en la vereda, cuando a diario ingresan al Perrando personas afectadas por ingerir alimentos en mal estado. Si bien dentro de la institución sanitaria, actualmente, funciona un solo quiosco que es atendido por una mujer discapacitada, los puestitos de venta callejera no desaparecieron, es más aún continúan inamovibles.
Ante esta situación, el director del hospital, José Luis Meiriño, volvió a manifestar su preocupación por la proliferación de los vendedores ambulantes en la vereda del Perrando, aunque reconoció que no tiene autoridad para sacarlos del lugar.

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