A pesar de los operativos de desalojo llevados adelante desde la Municipalidad capitalina, el microcentro sigue desbordado de vendedores ambulantes. Si bien, durante algunos días levantaron sus puestos, permitiendo una mejor circulación por esas zonas, las calles volvieron a su saturación habitual. La situación tenderá a complicarse ante la llegada de las fiestas.
Cada día nuevos puesteros se instalan sobre la acera de las calles céntricas reduciendo cada vez más los espacios por los cuales día a día una gran afluencia de personas deben circular. Claramente, los intentos de erradicarlos por parte del municipio siguen fracasando.
Sin embargo, aseguran no tener los recursos para reubicarlos en una zona menos conflictiva - a pesar de los pedidos de los ambulantes-, y al mismo tiempo continúan realizando operativos, que suelen provocar disturbios y enfrentamientos, en cumplimiento de una resolución judicial que ordena despejar a los vendedores de la vía pública. Empero, que las veredas estén despobladas de vendedores está muy lejos de ser realidad.
Marcos Díaz, secretario de Gobierno de la Municipalidad capitalina, manifestó que el municipio no tiene lugar para ellosy lamentó los fracasos de reinstalación de los puestos en la avenida Sáenz Peña, donde, según él, actualmente se ven varios locales vacíos. Y es que en ese lugar, alejado del microcentro, las ventas se ven radicalmente reducidas ante la soledad de la zona.
La necesidad del comerciante de vender para sostener a su familia, es entendible. Sin embargo la acera pública, y en especial las escuetas veredas del microcentro, no son un lugar donde puedan instalar sus puestos sin perjudicar la circulación del peatón. En este marco, pareciera que buscar un lugar para ellos, que esté al alcance del consumidor, y donde no sea un obstáculo en la vía pública sería la salida más óptima.
Con esto además, podría solucionarse el problema de “la competencia desleal”, reclamada desde hace tiempo por muchos comerciantes que están legamente instalados, y que día a día observan como se roban a sus clientes, ya que en la vereda se vende productos del mismo rubro a mitad de precio.
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