Los ambulantes desafiaron a la Policía y generaron un caos vehicular en el centro

La presencia policial intimidaba; sobre todo frente a la promesa de resistir el desalojo hasta las últimas consecuencias, por parte de los ambulantes. Ayer se volvió a vivir una jornada tensa en el microcentro.
En tres esquinas se interrumpió el tránsito vehicular. Después del mediodía se distendió la situación que, sin embargo, sigue sin resolverse.

La situación de los vendedores ambulantes tocó ayer acaso su punto de máxima tensión, desde que se reeditó el conflicto, a principios de mes. Desde minutos antes de las 9, tres esquinas del microcentro tucumano ya estaban cerradas al tránsito vehicular: 24 de Septiembre y Entre Ríos; Córdoba y 25 de Mayo, y Maipú y Córdoba.

Pero aunque complicaron el tránsito y caldearon los ánimos de los automovilistas, los piquetes no fueron lo más caliente de la mañana. El clímax, en todo caso, se vivió a las 10.30 en punto, cuando se cumplió lo anunciado por el secretario gremial del sindicato de vendedores ambulantes, Claudio Robledo, y estos decidieron armar un puesto de venta ante la mirada de una cuarentena de policías que, con escudos e "itacas", se habían apostado en la intersección desde temprano.

Segundos antes de desplegar la mercadería, Robledo encaró al subcomisario José Rosales (Infantería Capital), uno de los jefes a cargo del operativo. "Con ustedes, la mejor; porque sabemos que tienen respeto hacia nosotros. Nosotros también tenemos respeto hacia ustedes, y sabemos que no van a reprimir; acá, delante de las cámaras, creo que no van a reprimir, porque no están para eso", señaló el gremialista, en medio de numerosos periodistas. Trascartón, cargó contra el intendente de la capital, Domingo Amaya: "él nos defraudó, quiere que confrontemos; lo hacemos cargo al intendente si acá hay lastimados, no a (la Policía)".

Según contó Robledo, en horas tempranas se habían dirigido a la sede de la Intendencia, para intentar dialogar con las autoridades. En particular, pretendían que los reciba el secretario de Gobierno del municipio, Marcos Leonardo Díaz, de quien depende la Dirección de la Policía de Tránsito y la Vía Pública de la Municipalidad capitalina. El titular de esta repartición, el teniente coronel (R) Carlos Isidoro Soto, no había descartado la posibilidad de confrontar con los ambulantes, con el objetivo de erradicar la venta callejera. El pedido de audiencia resultó infructuoso.

En sus declaraciones, Robledo fustigó a ambos funcionarios. Respecto de Díaz, sugirió que le había solicitado una coima (Ver: "Mandó a pedir un ’sobrecito’"). Acerca de Soto, volvió a cuestionar el pasado militar del funcionario, en relación a lo que entiende como un discurso autoritario. "Lamentablemente habrá confrontación; no por nuestra voluntad, sino por la de Soto, el militar. Él dijo que no nos sacaba de la calle porque no tenía ayuda de la Policía. ¿Cómo no nos llama, para tratar de llegar a un entendimiento? Tiene alma de militar; es una vergüenza que un funcionario salga a hablar así; es una vergüenza que el intendente lo haya puesto como funcionario", manifestó el gremialista.

Verduras

Ante la atenta mirada de los uniformados, varias mujeres -algunas embarazadas y/o con hijos en brazos- armaron un puesto de verduras sobre la Maipú. Sin embargo, la acción apenas si tuvo un valor simbólico, debido a que el escenario para la compra de los productos no era el mejor: lo rodeaban casi medio centenar de policías, agentes municipales, periodistas y el resto de los vendedores ambulantes protestando.

Finalmente, según contó Robledo, un integrante del departamento de Inteligencia de la Policía se ofreció para mediar en el conflicto. A cambio, los ambulantes aceptaron levantar los piquetes, aunque se movilizaron hacia Maipú y Mendoza, en la peatonal, donde se agruparon.

"Vino gente del ’D2’ a pedirnos que le acerquemos una carpeta con los monogramas indentificativos de la gente que pertenece al sindicato, para tratar de consensuar un compás de espera hasta el 10 de enero. Está en proceso de gestión, pero es un paso", ponderó. Consultado sobre otros puestos que, hacia el mediodía, se instalaron sobre la peatonal, Robledo respondió: "es inevitable que eso ocurra, nosotros no tenemos para comer; se trata de una cuestión de necesidad, no de capricho".

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