La Municipalidad de Capital no podrá reubicar a los comerciantes callejeros en un nuevo persa antes del Día del Niño. La Cámara de Empresaria de Mendoza ya se queja por esta situación
Mientras la Dirección de Comercio de Ciudad pulsea contra la venta callejera para acomodarla en un persa (ver aparte), los juguetes trepan a los improvisados exhibidores ambulantes y generan malestar en muchos de los comercios asociados a la Cecitys.
Susana Cavallaro, presidenta de la cámara, dijo a Diario UNO que esperaban una solución al tema, que ya es cotidiano pero cobra notoriedad en vísperas de fechas comerciales.
“Sabemos que se trata de personas que se ganan la vida con la venta ambulante. Pero no podemos dejar de señalar que es muy injusto”, subrayó. Luego puntualizó: “La informalidad de la venta callejera plantea una competencia desleal”.
No es novedad que el mismo producto suele ser más barato en la calle que en un salón comercial, ya que hay costos y aportes, como alquileres e impuestos, que se gambetean fácilmente cuando se comercializan al aire libre.
“Si se mantiene esta situación, pierde la población en general. La mercadería que se vende de esta manera no aporta a la seguridad, la salud ni la educación. Queremos que todos trabajen pero legalmente, si no, hay desventajas muy evidentes”, remarcó Cavallaro.
Al mismo tiempo explicó que se han coordinado acciones con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) para presionar por la regularización de toda actividad comercial.
“La CAME quiere que el megamercado persa conocido como La Salada, en Buenos Aires, legalice sus labores, que llegan a todo el país, Mendoza incluida”, detalló la presidenta de la Cecitys.
Ésta no es la primera vez que desde la Cecitys reclaman un ordenamiento de la actividad comercial informal, que ya complicaba a gestiones anteriores.
En febrero de este año, la cámara de comerciantes reclamó “reglas claras para la venta ilegal” a través de un comunicado de prensa. Este accionar recibió el apoyo de la Federación Económica de Mendoza en su momento.
Con esta posición coincidió la Cámara de Librerías y Jugueterías de Mendoza, la que sin embargo prefirió no opinar sobre cuál debe ser el destino que los vendedores ambulantes tengan a manos de la Municipalidad.
Jorge Duek, gerente de Casa Segal, un comercio que tiene superpoblada la vereda con mesones, manifestó que no le molestan ni afectan a su actividad. “No son competencia. Seguramente hay clientes que optan por comprar en la calle para evitar colas de dos horas que suelen producirse para estas fechas en nuestro negocio. Pero nosotros trabajamos con otra mercadería y tenemos mejores precios. Además, sabemos que se trata de personas que deben ganarse la vida”, indicó.
Sin una definición a la vista
La prolongada pulseada que la Municipalidad de Capital lleva adelante con los vendedores ambulantes no tiene todavía una fecha de definición.
En junio, el intendente Víctor Fayad puso como límite el último día de ese mes para recuperar los espacios públicos ocupados por los mesones. Después lo pasó para julio, y aún no se sabe cuándo la actividad quedará regulada.
En mayo del 2008 hubo un intento municipal de desalojo, que los vendedores resistieron.
Luego, éstos negociaron un traslado a un local ubicado en Mitre y General Paz, donde antes funcionaba una sucursal de los desaparecidos supermercados Metro.
A esta propuesta se presentaron 240 vendedores ambulantes, cuando sólo había espacio para 120, por lo que debieron sortearse los puestos.
Ahora, el Municipio busca una alternativa para los que no fueron favorecidos por la suerte y se quedaron afuera del próximo persa que tendrá Capital.
Desde el Municipio informaron que no se hará ningún traslado hasta que todos los vendedores ambulantes tengan su destino.
La Comuna admitió que esto será imposible antes de la celebración del Día del Niño, el domingo 8 de agosto.
En tanto, Fayad espera que los vendedores se trasladen al ex Metro y liberen las veredas de las calles céntricas, como General Paz, España y Godoy Cruz. Aunque sabe sobradamente que esto no sucederá en el corto plazo.
El jefe comunal ha sostenido muchas veces que los comerciantes que están establecidos legalmente hacen aportes y pagan tasas e impuestos, y que, por lo tanto, los informales crean una competencia desleal.
Sin embargo, todavía no ha logrado regularizar la actividad.
No obstante, espera que, una vez reubicada la totalidad de los comerciantes callejeros (240 aproximadamente), ninguna calle de Ciudad vuelva a albergarlos.

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