Los ambulantes se adueñaron de la Capital y denuncian que la Intendencia los discrimina

Los vendedores informales expresaron ayer su malestar con las autoridades del Municipio capitalino ante la falta de soluciones para permitir desarrollar sus tareas en la Ciudad.
Cortaron varias calles neurálgicas del microcentro convirtiendo en un caos el tránsito. Responsabilizan al Intendente de posibles desmadres con la Policía. Propuestas.

Como nunca, ellos se hicieron sentir como los dueños de la calle, sin tener en cuenta que la justicia falló en contra suyo por la actividad que desempeñan, ni tampoco percatarse del malestar generalizado que ocasionaron a los ciudadanos tucumanos que debieron transitar en auto o a pie por el microcentro capitalino.

Los vendedores ambulantes retomaron ayer las drásticas medidas de protesta ante la decisión, hasta ahora solamente en los papeles y discursos oficiales, de iniciar su erradicación definitiva de las peatonales céntricas. Así, desde tempranas horas de la mañana y alertados por la presencia policial sumada a los controles de personal de Tránsito de la Municipalidad, los cuentapropistas cortaron varias arterias neurálgicas de la Capital, lo que ocasionó un caos automovilístico e inconvenientes para desplazarse normalmente por las respectivas aceras.

En este sentido, desde el sector informal se dejó sentado que la relación con el Departamento Ejecutivo Municipal está seriamente resentida puesto que no se llegaron a establecer canales de diálogo para arribar a posibles soluciones a este conflicto. De acuerdo a lo indicado por Claudio Robledo, titular del sindicato que agrupa a los ambulantes, "tenemos una bronca contendida que no quisimos sentir hacia nuestro Intendente, él nos está discriminando, nos defraudó", indicó, al hacer referencia a la actitud adoptada por Domingo Amaya, quien, pese a ello, aún no cumplimentó la sentencia de la Cámara en lo Contencioso Administrativo que dispuso hace seis años el desalojo de los comerciantes irregulares.

Además, Robledo comenzó a repartir objeciones y críticas a funcionarios municipales por la falta de predisposición, según su visión, para resolver esta desavenencia. "En la mañana (de ayer) fuimos a hablar con Marcos Díaz (Secretario de Gobierno del municipio) a quien no sé si se lo puede llamar persona, que lo único que sabe hacer es estar en una oficina con aire acondicionado, tomar sus cortaditos y firmar papeles, porque a nosotros nos trató como basura", añadió.

Frente a la atenta mirada de un grupo de efectivos de Infantería que no superaban los 40 hombres, los ambulantes recorrían constantemente calle Maipú al 200, desde Córdoba hasta Mendoza, en medio de cánticos y redoblantes, en tanto que dispusieron, casi a modo simbólico, un puesto de venta al cual no se acercó ningún potencial cliente.

"La gente nos apoya y nos compra, pero el gran temor es la Policía porque nos hacen parecer como delincuentes, para qué ponen tanta policía si saben que nosotros no queremos confrontar, venimos llamando al diálogo y golpeando puertas desde febrero para que nos atiendan y no suceda lo que está pasando ahora", reclamó Robledo.

Hubo momentos en los que la situación parecía salir de sus carriles de calma a medida que los ánimos comenzaban a caldearse cada vez más. En esos instantes, un grupo de vendedores mantuvo un breve diálogo con efectivos de la fuerza para aquietar la tensión generada.

"Acá puede pasar cualquier cosa, si no es por los jefes, los muchachos están nerviosos (por la policía) será que Carlos Soto (Director de Tránsito municipal) les contagió el espíritu militar, porque él es el gran represor, si cuenta con los efectivos suficientes él mismo se encargó de decir que en dos minutos nos saca de aquí. Hacemos responsable al Intendente si hay algún lastimado", advirtió Robledo.

En tanto, mediante escuetas declaraciones a la prensa, el segundo Jefe de Infantería, José Rosales, sólo se limitó a informar que ellos se encontraban en el lugar para prestar colaboración a los inspectores, "son ellos quienes tienen la última palabra. No es facultad de la policía no dejar instalar los puestos", se excusó, ante el requerimiento periodístico.

Pudieron apreciarse, además, algunas discusiones entre los vendedores y conductores de motocicletas, quienes les requerían ingresar con el rodado por las arterias afectadas, a lo cual se expresaba una negativa e incluso actitudes prepotentes e intimidantes dejaron traslucir mujeres que se desempeñan en esta labor irregular.

Nuevamente, Robledo elevó la solicitud de poder continuar trabajando en las peatonales hasta el diez de enero, fecha a partir de la cual se sentarían a negociar tanto con funcionarios como así también empresarios que representan a la Federación Económica de Tucumán, principal impulsora de la erradicación ambulante.

A la propuesta de disminuir a un número de cuatro vendedores por cuadra, el vocero de los comerciantes ilegales añadió que podrían desarrollar sus tareas equipados con un escaparate de ciertas dimensiones (un metro por 50 centímetros de ancho) donde expondrían la respectiva mercadería. "Si hubiera sido en otra época del año, lo hubiéramos tomado de otra forma, capaz que andábamos por la (calle) Salta o San Juan caminando y vendiendo en mano, pero estamos en las Fiestas y necesitamos ese espíritu navideño para mantener a nuestras familias. Esperemos que nuestro gobernador nos llame al diálogo, queremos consensuar con él", indicó Robledo.

Cabe resaltar que durante el tiempo en el que transcurrió la protesta, en ningún momento algunos vendedores dejaron de cumplir con su trabajo, especialmente por la zona de peatonal Mendoza. Luego, casi en horas del mediodía, la tensa situación tendió a aplacarse, los manifestantes se retiraron, o mejor dicho, volvieron a sus labores, por lo que la Policía abandonó el lugar, sin lograr su cometido: erradicar a los ambulantes.

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