Las barras bravas de River y Boca, que estuvieron en el foco de la atención en la previa del segundo superclásico de pretemporada, ante posibles enfrentamientos, abandonaron ayer nuestra provincia sin inconvenientes y emprendieron el viaje de regreso a Buenos Aires, en medio de una fuerte custodia policial.
Pero lo que más preocupaba a las fuerzas de seguridad era la posibilidad de que arriben a la capital mendocina las dos facciones de la barra brava de Boca, lideradas por Martín -la oficial- y la que pertenece a Rafael Di Zeo -la cual pretende hacerse nuevamente del poder- y se produjera un enfrentamiento. Sin embargo, y pese a las previsiones de la policía local, se supo que el grupo comandado por Di Zeo no estuvo en Mendoza, por lo que la barra oficial ocupó el centro de la tribuna.
Cabe recordar que en el primer superclásico del año, en Mar del Plata (fue triunfo Millonario por 2-0), fue la facción de Di Zeo la que, por haber llegado primero a la ciudad, ingresó al estadio “José María Minella” y ocupó ese lugar.
Así pasó el derby por Mendoza, en donde el único incidente se produjo en la previa del encuentro, cuando un grupo de hinchas de Boca arrojó piedras y rompió algunos vidrios del ómnibus que trasladaba a los jugadores y al cuerpo técnico de River, provocando una pequeña herida al delantero Carlos Luna.
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