Así lo expresó ayer el Intendente, durante el acto de asunción de su tercer mandato (el segundo tras ser votado por los vecinos) al frente de la Intendencia capitalina. Defendió la gestión y ratificó su alineamiento con los proyectos de Cristina y Alperovich. Con la mirada puesta en los festejos por el Bicentenario de 2016.
En un colmado teatro San Martín, ante la presencia de autoridades provinciales y municipales, además de decenas de militantes peronistas, en su mayoría seguidores del concejal amayista Germán Alfaro, fue el gobernador José Alperovich quien le tomó juramento al jefe comunal.
En su breve discurso, Amaya recordó la situación en la que le tocó asumir en la Capital, en 2003, cuando fue nombrado intendente interino por el Concejo Deliberante, debido a que Antonio Bussi, quien había resultado electo para el cargo, ya estaba privado de su libertad por los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.
"Hoy nos resulta sumamente difícil recordar cómo era la situación en el año 2003", sostuvo y reseñó que en aquel entonces "la ciudad había perdido su brillo y nuestros ciudadanos habían perdido la esperanza".
En la misma línea, aseveró que antes de hacerse cargo del municipio San Miguel de Tucumán "era una ciudad surcada por las asimetrías entre el centro y la periferia, con condiciones ambientales deficitarias y con una gran cantidad de población con necesidades básicas insatisfechas, sumida en la marginalidad legal, en la informalidad, en medio de una gran precariedad institucional".
Amaya sostuvo que su gestión asumió "el desafío que esa realidad significaba. Asumimos la urgencia de recuperar el entramado social, para tener viabilidad como ciudad; asumimos el reclamo de diálogo que la comunidad venía solicitando; asumimos la necesidad de recuperar el transporte público, los servicios, el arbolado, los espacios comunes. Asumimos que la ciudad era lo primero, lo más importante", argumentó.
Plan estratégico
A continuación, recordó que para hacer frente a esa situación se elaboró "un plan estratégico que sustentara e hiciera posible la transformación" y destacó que en 2005 dicho programa fue consensuado con la comunidad a través de sus diversos estamentos, como la Universidad Nacional de Tucumán, ONG´s y colegios profesionales, entre otros. "Esta planificación nos permitió una visión de conjunto. Empezamos a mirar la ciudad como un ecosistema y todas las acciones fueron planificadas en relación a ese todo", resaltó el Intendente.
Tal como había adelantado a EL SIGLO durante el último fin de semana, Amaya dijo ayer en su mensaje que ese plan basado en cuatro ejes fundamentales, marcó el rumbo "para lograr una ciudad urbanísticamente integrada, económicamente productiva, socialmente inclusiva y ambientalmente sustentable".
El titular del Departamento Ejecutivo explicó que se trabajó para integrar a la trama urbana 188 barrios que estaban marginados, y darles accesibilidad a 350 mil ciudadanos que estaban excluidos. "La Municipalidad iluminó la totalidad de la ciudad y regularizó el transporte público", acotó.
El intendente indicó que para generar viabilidad económica, el municipio trabajó para mejorar los circuitos que hacen funcionar la economía, regularizó la recaudación modificando la conducta fiscal de los contribuyentes, y jerarquizó la sede de la entidad recaudadora, la Dirección de Ingresos Municipales, entre otras medidas.
"La inclusión social fue siempre nuestro objetivo principal, en sintonía con los gobiernos nacional y provincial" señaló el Intendente y subrayó: "Pusimos énfasis en todo aquello que aparecía como deficitario para los ciudadanos e intervinimos en todas las áreas. Y revivimos así día a día nuestra doctrina justicialista heredada de Perón y Evita", sentenció.
Amaya explicó que "el programa de llevar el municipio a los barrios fue una herramienta más que idónea para muchos de los fines que perseguíamos".
Respecto a la sustentabilidad ambiental, explicó se está alcanzando con obras como el entubamiento de canales, la aplicación de un plan director verde y de arbolado urbano, la eliminación de aguas servidas, la limpieza de desagües y la reconversión de mercurio a sodio de bajo consumo de la totalidad de las luminarias del sistema del sistema de alumbrado público. También dijo que para lograr ese objetivo se debe trabajar en la recuperación del Río Salí. "La ciudad debe crecer hacia el Este. Debemos dejar de darle la espalda al río", puntualizó el Intendente, quién explicó que para ello la Municipalidad proyectó la recuperación de la Costanera del Río Salí.
El sueño del Bicentenario
En otro tramo de su discurso, Amaya dijo que la gestión ayer iniciada "nos dejará a las puertas del Bicentenario de la Declaración de la Independencia. Es mi deber trabajar para preparar a nuestra ciudad para ese evento. Es mi sueño que los ojos de todo el país que nos miren en el 2016 se abran enormes, maravillados por la ciudad que están viendo", manifestó.
Para el jefe comunal "hoy el más importante logro que podemos exhibir es justamente que resulte difícil recordar la situación en la que asumimos. Que hoy no podamos creer ese momento es el mayor éxito porque importa un cambio de paradigma efectivo y real", recalcó.
Por otro lado, Amaya dijo que "el desafío es seguir trabajando como lo hacemos desde hace ocho años, con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y de José Alperovich en la provincia. Que todo nuestro esfuerzo se traduzca en un mejor vivir para cada uno de los ciudadanos que habitan nuestra tierra", completó.
Sobre el cierre de su discurso, el Intendente agradeció al pueblo de la ciudad Capital "que me acompañó con su voto", a los concejales, a sus colaboradores, a los trabajadores municipales y a su familia. También expresó su agradecimiento "al gobernador José Alperovich y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner". Concluyó con un "cálido recuerdo para el compañero Néstor Kirchner, que sigue vivo en nuestros corazones".
El caos del tránsito y los vendedores ambulantes: Problemas a resolver en la Capital
Tras el acto de asunción, el intendente Domingo Amaya ofreció ayer una conferencia en el teatro San Martín, oportunidad en la que fue consultado sobre algunos los principales problemas de la ciudad, como lo son el caos permanente en el tránsito vehicular y la proliferación de vendedores ambulantes en el microcentro.
Respecto al primer tema, el jefe comunal aseguró que se está trabajando en el ordenamiento del tránsito. "Hemos colocado carteles, semáforos y cámaras" sostuvo, aunque aclaró que "lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de que debemos respetar las leyes de tránsito, porque es una ciudad chica y con el tránsito muy convulsionado". A propósito, recordó que "en este último año hubo más de 100 mil patentamientos de vehículos, lo que nos favorece, porque demuestra que han crecido la economía y el empleo". No obstante, reconoció que "en el casco histórico, en los horarios de clases, permitimos (el estacionamiento) en doble fila, porque los niños son prioridad, pero aquí se hace la triple fila y así se incumplen las normas de tránsito" , tras lo cual advirtió: "Ahora vamos a hacer acciones que van a endurecerse, la idea no es ir con la multa, porque creo que no es lo que importa, sino la consecuencia de no cumplir la leyes de tránsito".
Por otro lado, sobre el tema de los vendedores ambulantes, Amaya dijo que "siguen las reuniones porque hay cosas que siguen siendo un sistema de nunca acabar. Por ejemplo la mercadería, además lo que perjudica al comercio y la cantidad de gente que trabaja detrás de esto (por la venta informal) es mucha", acotó.
Finalmente, le bajó el tono a la interna peronista en la Capital. "Los casi 200 mil votos conseguidos sumaron capital al proyecto de José Alperovich. No hay internas", aseguró.





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