El amayismo contará con cinco ediles "puros", en tanto que el alperovichismo sentará a seis "fieles". El papel de los dos "díscolos" Los resultados del escrutinio provisorio corroboraron la paridad de fuerzas entre los aliados del intendente y los colaboradores del gobernador. Lo que pasará en el interior.
La puja interna entre el mandatario provincial y el jefe municipal de la capital se presentó en la previa como un test a futuro. En las mesas de café compartidas por oficialistas siempre se dio por sentado que, pese a la sociedad política que exhiben hacia afuera, tanto Amaya como Alperovich encabezan proyectos políticos diferentes.
Los roces entre ambos referentes del Partido Justicialista, incluso, fueron una constante a lo largo de la actual gestión de gobierno. Para peor, los resultados de las encuestas callejeras que manejan en la Casa de Gobierno siempre constataron esa paridad: Amaya prácticamente igualaba en intención de voto al titular del Poder Ejecutivo.
Primer round
Con esos antecedentes, la campaña electoral no podía presentarse de otra manera. Amaya bendijo su propio acople legislativo (para el Concejo y la Cámara) y Alperovich hizo lo suyo para coparle el cuerpo deliberativo al intendente.
La polarización entre el partido Tucumán para la Victoria, del diputado Germán Alfaro, y el Frente Provincial, del legislador Armando Cortalezzi, fue producto de esa competencia interna en el oficialismo. Según cuentan, la tensión derivó en un cruce en el último asado que mantuvieron, días antes de los comicios, en la casa del gobernador. Esa noche, la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich le habría recriminado al intendente porque sus acoples iban a cortar la boleta de gobernador el domingo. Amaya, indignado, le habría respondido que desconocía esa versión, según relataron varios de los presentes en esa tertulia política.
Las intrigas fueron de menor a mayor durante la campaña. Incluso, se llegaron a escuchar versiones que daban cuenta de referentes radicales que trabajarían en favor de Amaya, para que este se posicione como el sucesor para los comicios de 2015. Y como si todo esto fuera poco, el spot publicitario del amayismo y del alfarismo acabó por poner los pelos de punta a referentes del alperovichismo. Bastó que escucharan la palabra "evolución" para que se hicieran todo tipo de lecturas: "si Amaya habla de evolución, es porque piensa en su proyecto", repitieron varias veces en los pasillos del Palacio Gubernamental.
Finalmente, nada de eso ocurrió el domingo, a juzgar por los datos que arrojó el escrutinio provisorio. Con casi el 99% de las mesas escrutadas, el intendente Amaya obtuvo casi 182.000, unos 2.000 sufragios más que los recogidos hace cuatro años. En tanto que el gobernador Alperovich, en la tierra del lord mayor, consiguió alrededor de 1.000 adhesiones más que Amaya. "Lo importante es que no nos cortaron y que Amaya no nos superó para que no se hagan otras lecturas", graficó ayer un funcionario del Gobierno que respiró aliviado tras leer los resultados provisorios.
Segundo round
El empate técnico entre Amaya y Alperovich se trasladó también al terreno legislativo, ya que el alfarismo no logró superar con un amplio margen a los "Cacho Boys".
Según los datos provisionales, el acople encabezado por el diputado Alfaro obtuvo casi 31.000 votos, en tanto que la nómina liderada por el actual presidente del Concejo, Ramón Santiago Cano, consiguió poco más de 26.000 sufragios. De esta manera, las dos listas quedaron al frente de la grilla con tres bancas cada una.
Esa paridad permite avizorar que el amayismo y el alperovichismo disputarán sin tregua el poder en el Concejo Deliberante apenas asuma la nueva composición, a fines de octubre.
El jefe municipal enfrentará sus próximos cuatro años de mandato con un cuerpo deliberativo que le resultará, cuanto menos, difícil de controlar. Principalmente, porque no contará con una mayoría automática de su riñón político.
De las 18 bancas, cinco recaerían en manos de dirigentes en los que Amaya podría confiar ciegamente: Alfaro, Eloy del Pino, Elsa Rosa Arias, Christian Rodríguez y Oscar Ramón Cano. Estos últimos cuatro, actuales concejales, hoy integran el lote de "fieles" al titular del Departamento Ejecutivo.
Enfrente, el gobernador puede jactarse de que tendrá línea directa con seis ediles: Cano, Javier Morof, María Soledad Cortalezzi (todos del Frente Provincial), con Enrique Golobisky y José Ramos (de la lista oficial del Frente para la Victoria); y Oscar Ernesto Nagle (cercano a "Alito" Assán)
Todo hace prever que Esteban Dumit, aliado del diputado Gerónimo Vargas Aignasse, y que Luis Humberto Marcuzzi, cercano a Rolando "Tano" Alfaro, mantendrán la postura que actualmente sostienen en el Concejo Deliberante. Estos espacios nunca tuvieron una buena relación con el amayismo; sin embargo, ahora tampoco pasan por su mejor momento con el alperovichismo. Por lo tanto, pueden resultar clave sus reacomodamientos políticos frente a la paridad de los principales bloques.
Para completar los escaños, entre los partidos opositores sumarán cinco referentes, cuando actualmente son tres los referentes no peronistas: José Luis Avignone, José Costanzo y Claudio Viña.
La conformación del Concejo Deliberante hará que el intendente Amaya deba agudizar sus dotes de negociador político en los próximos cuatro años. Quizá, una prueba de cómo vaya a presentarse la pulseada entre amayistas y alperovichistas se dé al momento de distribuir los tres espacios en la mesa de conducción del cuerpo: Germán Alfaro está decidido a ser el escudero de Amaya; en tanto que Ramón Cano pretende continuar con el reaseguro de Alperovich en el Concejo.








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