El concejal Juan Carlos Amarilla fustigó los dichos de Darío Di Martino expresando que es lamentable el rol que le toca asumir a mi colega, que sale a defender la localización actual de la obra ?segunda estación transformadora? al lado del edificio de retiro espiritual Juan Pablo II? y en pleno barrio ?Nuestro señora de Lujan?, ...
El edil expresó que de ninguna manera cuestiono la obra en sí misma creo que es muy importante para Formosa que tiene un déficit energético enorme, producto de más de veinte años de desinversión y la carencia de una política energética provincial y nacional. Lo que cuestiono es el lugar elegido para ejecutar la obra. El concejal Di Martino tiene la suerte de tener su casa bastante lejos del lugar donde se está por ejecutar la obra entonces le resulta bastante fácil defender la actual localización. Habría que preguntarles a los vecinos del Barrio San Antonio qué opinan de la actual estación transformadora y entonces podrá comprenderse que la nueva mega obra, va a afectar sin dudas la pacífica vida de los vecinos del Barrio Luján además de inutilizar el hermoso centro de retiro espiritual del obispado.
Le hace falta un baño realismo y humildad al empresario devenido a político al expresar que ?durante el gobierno que encabeza el Dr. Gildo Insfrán, ningún tipo de obra se realiza sin un amplio estudio previo sobre los efectos que la misma pueda causar sobre el medio ambiente y la población?. Basta con echar una mirada a muchas de las obras ejecutadas en la provincia para demostrar la falsedad de tales expresiones.
Las rutas provinciales 1 y 2 están totalmente destruidas, reconstruidas varias veces en el caso de la ruta 2 con erogaciones millonarias sin que nadie se haga responsable del daño ocasionado al erario público. Las obras del puerto que según los expertos se construyó en el lugar equivocado y hoy quiere construirse otro, según los dichos del propio ministro Jorge Ibañez, lo mismo puede decirse de la ruta nacional 81 y de las obras de pavimentación en la ciudad muchas de ellas exhiben falta de estudio previo y fundamentalmente falta de control.
La facilidad para la interconexión eléctrica expresada por Di Martino para justificar su localización actual y la poca densidad poblacional no constituyen en sí mismas razones que la justifiquen expresó Amarilla. Van a invertir más de cincuenta millones de pesos en una mega obra que tranquilamente podrían localizarlo en otro lugar que no afecte a los vecinos.
Nada dijo Di Martino sobre la contaminación electromagnética que producen las estaciones transformadoras y que son potencialmente nocivas para la salud de la población ya que nuestro organismo y el de todos los seres vivos, funcionan mediante corrientes eléctricas y magnéticas muy débiles. Este es uno de los motivos principales de que campos electromagnéticos artificiales provoquen trastornos en su funcionamiento, que se traducen en síntomas; caso de alergias, cansancio crónico, insomnio, migrañas, cambios de comportamiento, ansiedad, falta de concentración, entre otros muchos, e incluso graves enfermedades, caso de cierto tipo de cánceres en adultos, leucemias en niños, abortos, problemas cardiacos etc. Tal como indican muchas investigaciones científicas.
Muchos restan importancia a la exposición constante a estas fuentes de contaminación pero lo cierto es que nadie quiere vivir cerca de ellas. Extremar la prevención del aumento de los riesgos, aplicando con el máximo rigor el principio de precaución que supone la contaminación electromagnética o electro polución, anteponiendo la salud de los ciudadanos a otras consideraciones de desarrollo o económicas es nuestro deber como funcionarios públicos. Concluyó el legislador.




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