Las estadíscticas oficiales a nivel nacional ilustran cifras alarmantes: la mitad de los jóvenes entre 15 y 25 años están desocupados. En Mendoza la mitad de los desocupados son jóvenes. Los estudios, la dificultad de inserción y el desamparo institucional son las aristas de un conflicto que crece.
Las estadísticas publicados por el Indec referentes a 2011, que fueron citados por el gobernador Francisco Pérez en su discurso del 1º de mayo, ilustran la ríspida realidad oficial: el 50,6% de los jóvenes entre 15 y 25 años están desocupados, mientras que el 23,3% de la franja entre 26 a 35 años tampoco tiene trabajo.
Francisco Paco Pérez anunció que los datos no le son ajenos: el gobierno está preparando un programa denominado “Iniciar”. El Ministro de Gobierno, Félix González, confirmó que el sistema, en su primera fase, tiene como objetivo la inserción laboral de 5000 jóvenes de entre 18 y 25 años. Pérez informó en su discurso que las PyMEs que contraten a éstos jóvenes tendrán incentivos, ya que durante el primer año de trabajo el empleador deducirá del salario que le paga al joven $1.000, que éste último cobrará en forma directa a través del programa.
El antecedente directo de esta iniciativa es el PIL, el Programa de Inserción Laboral nacional que ofrece un subsidio de $450 a jóvenes que se comprometan a terminar la escuela. González indicó que “Iniciar” está dirigido a personas que ya hayan finalizado sus estudios, ya que del 3% de desempleados en Mendoza, la mitad son jóvenes.
La academia desborda la existencia
La realidad que ilustra que la mitad de los jóvenes de 15 a 25 años están desocupados tiene una excusa ideal: es esa la franja etaria estudiantil, en donde un desempeño laboral se ve opacado por los esfuerzos educativos, ya sea en la secundaria o en carreras universitarias.
El artículo 663 de nuevo Código Civil acompaña este fenómeno. Ahora, mientras los hijos sigan estudiando, los padres tendrán la obligación de mantenerlos hasta los 25 años. La polémica reforma, que se basa en un principio de “solidaridad familiar”, busca reflejar lo que sucede con una clase media que suele financiar a sus hijos hasta que terminen los estudios.
¿Y después, qué?
La Universidad Nacional de Cuyo tampoco se quedó afuera y afronta la realidad de sus graduados con planes específicos para insertar laboralmente a los jóvenes. La Secretaría de Relaciones Institucionales abrió una convocatoria de Fondos Concursables, llamada “Vuelta al pago”, con el objetivo de otorgar 36 subsidios de $3000 cada uno para financiar proyectos que faciliten la inserción de graduados recientes de esa casa de estudios en instituciones públicas y privadas de sus departamentos de origen.
“La iniciativa es, principalmente, reinsertar a los jóvenes profesionales en sus departamentos, para que se descentralice la demanda laboral en el Gran Mendoza”, indica Adolfo Cueto, Secretario de Relaciones Institucionales y Territorialización de la Universidad Nacional de Cuyo.
Cueto asegura que las instituciones tienen que ser concientes de los recursos humanos, que se encuentran “a la vuelta de la esquina”. De esta forma, abogan por un acompañamiento integral de la institución a los recién graduados, como una forma de advertir a las empresas que los profesionales no están solos.
“Creo que un gran problema que se da es el subempleo. Contratan a chicos que todavía no se reciben, les pagan menos y de esa forma retrasan su graduación. La contraparte (los contratantes) tiene que entender que hay alguien haciendo cumplir las leyes”, aseguró Cueto. Es así que la Universidad acompaña al graduado en su inserción laboral, para que consiga trabajo y sueldo dignos de su educación.
Muchas empresas de renombre aplican programas denominados “Jóvenes Profesionales”. Entidades como Unilever, Quilmes, Coca Cola y Danone ofrecen puestos de trabajo a estudiantes avanzados o profesionales recién graduados de no más de 26 ó 27 años, pero los requisitos para trabajar en áreas de jerarquía son exigentes, como experiencia previa o inglés avanzado.
El cuestionamiento puede arrojar diversas respuestas, pero la temática excede opiniones simplistas. Los protagonistas: el Estado, las empresas, las instituciones educativas y los jóvenes ¿La solución está en ellos?

Comentá la nota