El dirigente de Villa Alem, que cumple hoy 70 años y 56 de militancia, dice que la política se acabó para él: "los radicales de hoy son tilingos".
Cuenta que cuando apenas tenía 10 años, en 1951, Ricardo Balbín y Arturo Frondizzi llegaron a su casa, comieron empanadas y bebieron vino. Unos 50 militantes radicales desafiaron al peronismo reinante de la época y realizaron un acto en la casona de Entre Ríos al 1.200. A día siguiente, su padre fue detenido. A partir de ese momento, Gumersindo Parajón comprendió que debía ir tras los pasos de Hipólito Yrigoyen y Leandro Alem.
En su cumpleaños número 70, Parajón recibió a LA GACETA en la misma vivienda donde nació y de la que se jacta de haber recibido en sucesión. Al ingresar por un estrecho pasillo, el caudillo de Villa Alem cuenta que en el piso superior vive su hermano. La puerta se abre y una avalancha de cuadros e imágenes colgadas en la pared impactan contra la retina. Las figuras del Che Guevara, de Evita y del revolucionario Emiliano Zapata sobresalen en el living. Se sienta en el sofá. Junto con él, sus nietos. Mira el retrato de su abuelo que lleva su mismo nombre e inicia el diálogo afirmando, en tercera persona, que fue uno de los creadores de la Franja Morada sin ser estudiante universitario. Su hijo, Leandro Hipólito Parajón, se sienta al lado.
- Se acabó la política para Parajón?- He resuelto no presentarme nunca más. Les dejo el espacio a los jóvenes, porque yo no puedo ir a una contienda electoral con gente que usa a la política como una salida laboral, como un fin económico. Invierten $ 500.000, salen electos y a los tres o cuatro meses recuperan la plata. - ¿Antes eso no ocurría?- No. Esto es cosa de hace cuatro o seis años. La política se prostituyó. Yo fui concejal, después diputado en tercer término y yo arrastraba al primero y al segundo sin poner plata. Votaban a Parajón porque defendía sus intereses. - ¿Se siente desilusionado?- ¿Y cómo no voy a estar desilusionado?; si soy producto de una lucha. No nací de una empresa, ni de un sublema o de un acople. Tengo 56 años de militancia política, me alzaron a puñaladas, me balearon por defender la UCR, me pusieron dos bombas en esta casa, en democracia y en la dictadura, y me llevaron preso. Ahora me duele que la sociedad se haya prostituido y que no valore al tipo inteligente, al capaz y al honesto. Para la gente soy un boludo porque no tengo ni plata y ni cuenta bancaria, porque no vivo en un country y no tengo propiedades. Mis hijas alquilan. La gente vota al pícaro que se ha enriquecido. Esa es la mentalidad.
- ¿Qué piensa de los radicales de ahora? - Lo que hacen los legisladores ahora es pura pirotecnia verbal. Son todos "tilingos". Por ejemplo, critican que se gastaron $ 130 millones en la nueva Legislatura y después aparece (Federico) Romano Norri cortando la cinta en la inauguración.
- ¿Qué piensa de la dimisión del legislador (Roberto) Palina a su banca?
- Esa es la tilinguería de que yo hablo. Es la falta de ideología. Las candidaturas se venden y se compran. Palina pagó para que (Oscar) Godoy renuncie y pueda asumir su esposa. Cuánto habrá cobrado para renunciar. El pase de Godoy es más caro que el de Riquelme. - Pero usted estuvo aliado con Palina...- Sí. Estuve con él porque representaba a los sectores obreros. En ese entonces necesitaba a alguien que me ayude económicamente. No estoy desilusionado de la persona de Palina. El se portó bien conmigo. Si no hubiese sido por él yo no me podría haber presentado. Critico su accionar político. - ¿Seguro que no vuelve al ruedo? - No. Porque Parajón sería un sapo de otro pozo. Si les hablo de principios a las nuevas generaciones no me van a entender. - ¿Qué le dejaron estos 70 años?- Además de mis nietos, mi cinco hermosos hijos: María Soledad, Fabiana, Mónica, Anahí y Leandro Hipólito.

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