El interés a pagar por títulos a 10 años se ubicó en 6,33%. Cayó 6,8 la Bolsa de Milán.
El aumento del diferencial de riesgo con los “bund” alemanes también se disparó en los títulos con plazos más cortos, quinquenales y bianuales, llegando a un 5,15%. La caída de las acciones devoró 22 mil millones de euros de capitalización en una situación que lucía fuera de control. Los dos principales bancos del país registraron las peores pérdidas. Unicredit el 12% e Intesa San Paolo el 15%. El Banco Central Europeo (BCE) volvió a comprar títulos italianos y españoles para al menos bajar las llamas del incendio, en el día en que asumió la presidencia del instituto de Frankfurt el italiano Mario Draghi. “Si los griegos salen del euro es enorme el riesgo de contagio de dos países importantes de la Eurozona como Italia y España. Hay noticias de desinversiones de fondos norteamericanos y japoneses de obligaciones públicas de estos dos países”, dijo un analista de la Bolsa milanesa.
Los líderes de la oposición consideraron que la crisis interna “ha llegado al límite” y reclamaron por enésima vez la dimisión del primer ministro Silvio Berlusconi , con la formación de un gobierno de emergencia nacional para afrontar la crisis. El jefe del partido Democrático, Pierluigi Bersani, primera fuerza de la oposición de centroizquierda, se entrevistó en el Palacio del Quirinal con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, para expresarle su alarma y pedirle que antes que comience la reunión del G-20 en Cannes, el jueves, se forme el nuevo Ejecutivo de tregua entre las fuerzas políticas. “Es necesario a fin de dar la señal de un cambio en el escenario político para afrontar la tormenta que está llegando”, dijo Bersani.
Berlusconi pasó la jornada con varios colaboradores a fin de poner a punto “medidas operativas” que se anunciarán probablemente hoy tras una reunión del Consejo de Ministros. El premier las presentará al G-20 para demostrar que el gobierno de centroderecha está en condiciones de controlar la crisis, con “medidas inmediatas y rigurosas” articuladas con el plan de reformas que Berlusconi presentó a los líderes de la Eurozona el jueves último.
El gobierno no tiene grandes márgenes de maniobra en un escenario europeo e italiano dominado por la desconfianza. La presión fiscal llegará al 44% en 2012, que será para una Italia ya estancada un año de recesión.

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