‘Alva’ tiñó Mar del Plata de azul y blanco

‘Alva’ tiñó Mar del Plata de azul y blanco
Como tiene que sufrir siempre Alvarado. Nunca la tiene fácil y, por supuesto, la final en busca de un lugar en el Torneo Argentino A no iba a ser la excepción. Y se padece, se llora, se sufre, pero como se festeja.
Sino basta mirar lo que fue el Monumento a San Martín, con el pueblo de Mataderos unido en un solo grito de campeón, con la multitud que no pudo viajar a Río Negro disfrutando entre ellos y homenajeando a la distancia a sus “héroes”, a quienes lograron en el alto valle lo que fueron a buscar: EL ASCENSO. Las generaciones se mezclaron. No faltó nadie en Luro y Mitre para gritar por el “torito”, para entrar en calor gritando que “el que no salta es un pescado”, recordando a su clásico rival. Grandes y chicos, camisetas de ahora y de antes, dirigentes que bancaron la parada desde Mar del Plata y se quedaron con las ganas de estar en el lugar de los hechos. Por supuesto se acercaron quienes son fundamentales en todo esto, pero son ilustres desconocidos para la mayoría de la gente. Los padres de los protagonistas, sus mujeres, los hijos. Mateo Noto no se podía contener de la alegría, tan hincha de Alvarado como su padre Gustavo, que se sacó la espina de haber perdido la categoría en el 2009 y devolver a su amado club donde tiene que estar. La novia de Juan Fittipaldi no podía ocultar la felicidad, por el gol de “Fitty”, que se ganó un lugar, fue clave en los últimos tres choques de visitante y terminó siendo la figura en los 90 minutos en el partido definitorio. La de Eric Dierckx, mostrando orgullosa la panza donde el hijo del goleador llegará en cualquier momento con el pan bajo el brazo. También estaba feliz la novia de Ignacio Chiappa, héroe en los penales, quien empezó la temporada atajando dos penales en el primer encuentro ante Independiente de Tandil por la Copa Argentina y la cerró de la misma manera, quedándose con dos y el ascenso en Roca. Y así muchos más, que se perdían entre la multitud que desafió al frío y se lanzó a festejar. “La Brava” apareció con todo su cotillón. La norma que les impidió viajar a Río Negro no pudo frenar que se llevaran bombos y banderas al monumento, que la avenida Luro haya quedado totalmente inundada por el azul y blanco de los colores del club de Jara y Peña. El agradecimiento a Facundo Moyano, la ovación para el capitán Christovao, el aliento para el “japonés” Fernández, el jugador más identificado y que le tocó fallar su penal. El recuerdo de Esteban Rivas, único que se puede colgar la medalla del doble ascenso. El “tanque” volvió en enero para repetir lo que había logrado en el 2008 y lo consiguió. Todos fueron aplaudidos, todos recibieron el agradecimiento de un pueblo sufrido, de una parcialidad que no soportaba más el Argentino B, enfrentar siempre los mismos rivales, sentirse por lo menos de una categoría superior. Y ahí están, ahora será cuestión de demostrarlo.

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