Toneladas de barro y piedras se desplazaron y cortaron ocho tramos dela ruta 33 que une Cachi con el Valle de Lerma. En El Bordo, un rayo fulminó a dos peones rurales en un campo de tabaco. En la Capital granizó en la zona norte.
El fenómeno, además, provocó ocho cortes en la ruta provincial 33 a lo largo de la jornada, por lo que máquinas de Vialidad Provincial trabajan en la zona mientras la lluvia se lo permite. Según los técnicos, la ruta podría despejarse totalmente el lunes.
Los “volcanes”
El flujo de barro se originó por los denominados “volcanes”, es decir desmoronamientos provenientes de las altas cumbres de la Cuesta del Obispo que incomunicaron al turístico pueblo de Cachi con la principal vía de comunicación hacia el Valle de Lerma.
La intensidad de la tormenta, que comenzó al filo de la medianoche del jueves, sumado al granizo y fuertes ráfagas de viento del viernes, marginó a una decena de personas del paraje Escoipe. Allí es donde el barro y el agua arrastró el ganado y formó un impenetrable lodazal de uno cuatro kilómetros de largo por dos de ancho. También causó serios problemas a una buena cantidad de familias de Agua Negra, Las Zanjas, El Maray y San Martín en plena Quebrada de Chicoana.
Los relatos
“Apenas amainó el temporal, comenzó a desplazarse aguas abajo una ensordecedora masa de barro, agua, piedras y ramas. Este enorme aluvión recorrió alrededor de treinta kilómetros y llegó por el cauce del río Chicoana”, explicó un lugareño, quien aseguró que la situación causó pánico entre los pobladores a sabiendas de las trágicas consecuencias registradas décadas atrás con un alud que arrasó un barrio en esta localidad.
“Gracias a Dios que el deslizamiento no entró a la parte baja del pueblo”, decían los vecinos. “Las vacas venían dando vueltas entre el lodo” comentó otro de Escoipe, la zona más castigada. Personal del municipio asistió en forma oportuna a Eriberto Colque, que se había encerrado en su puesto ante el avance intempestivo del alud. “De milagro no me tiró el barro, estaba bravo el río. Me encerré en el puesto, puse traba en la puerta y a lo que Dios diga. Aguanté hasta que llegaron a rescatarme” comentó el hombre que vive a orillas del río.
Efectivamente, el río de barro siguió su derrotero sin consecuencias hasta su desembocadura en el dique Cabra Corral.
El relevamiento de efectivos de la Comisaría 18 y personal de asistencia crítica de la comuna de Chicoana, permitieron saber que los deslizamientos se produjeron en la zona conocida como La Herradura y La Sirena, entre el campamento de Vialidad de la Provincia, en plena Cuesta del Obispo, a unos 50 kilómetros de Cachi. No provocó heridos, pero sí daños materiales de consideración. Una gran cantidad de ganado vacuno y ovino fue arrastrado hacia el cauce.
El panorama hasta anoche
Del otro lado del cauce por lo menos una decena de personas quedaron asiladas hasta que se pueda pisar el lodazal que se transformó en una trampa mortal para el que quiera cruzarlo.
En los otros cortes de la ruta provincial 33, el lodo llegó a los dos metros de altura, donde se hacía imposible el trabajo de las maquinarias de Vialidad. Más abajo, entre los caseríos de San Martín y Agua Negra, las camionetas de la Municipalidad repartieron víveres y ropa de abrigo a las familias, ante el caso de quedar aisladas por el temporal. “Tomamos todos los recaudos para evitar el posible aislamiento de familias. En esta zona nunca se sabe cuándo la naturaleza los dejará marginados. La gente no abandona sus viviendas, y menos sus animales. Por suerte no hubo ninguna víctima. Al único evacuado por el momento, lo ubicamos en un puesto sanitario del paraje. Buscaremos un camino alternativo para cruzar, porque el lodo que quedó lo impide”, explicó al cierre de esta edición Pablo Llullones, secretario de gobierno de Chicoana que asistió a los lugareños afectados.
Dos peones rurales murieron en El Bordo por efecto de un rayo
El temporal de ayer se cobró dos víctimas fatales, cuando un rayo se desplomó sobre los peones rurales que trabajaban en un tabacal.
El terrible accidente ocurrió a las 10.30 en la finca de la familia Aprile, ubicada en el municipio de El Bordo.
Allí, unos 15 trabajadores se ocupaban del habitual desflore de plantas de tabaco cuando truenos y refucilos anticipaban la tormenta.
De repente, en un marco de confusión por el ruido y en solo un segundo, un rayo fulminó a un joven de 17 años y a un compañero de tareas que estaba a su lado, quien por la descarga sufrió un paro cardiorrespiratorio. Se trata de Jorge Flores, casi un niño que comenzaba a trabajar ese mismo día en la finca y Tomás Camino, un gemense que se dedicaba a tareas rurales en diferentes épocas según las necesidades de cosecha temporaria.
“Fue una explosión repentina, me dejó sordo. Solo atiné a salir corriendo sin entender lo que pasaba; miré a mis compañeros y todos hicimos lo mismo, pero cuando pasé por uno de los surcos vi a una persona tirada, me detuve y llamé al resto. Nos acercamos y nos dimos cuenta que estaba sin vida”, expresó con mucha consternación el trabajador rural José Luis Oquendo.
La altura de las plantas de tabaco superaban el medio metro y no permiten tener una visión clara. Sin embargo se dieron cuenta de que faltaba una persona más y contaron cuántos estaban en el lugar. “Falta el nuevo, les dije, y lo buscamos, para encontrarlo en el surco de al lado, también sin vida. Nada podíamos hacer, nos sentimos muy mal. Fue terrible”, relató.
El examen médico
De acuerdo a las primeras apreciaciones médicas, el rayo ingresó por la cabeza de Jorge Flores, de 17 años, quien tenía puesta una gorra con un aplique metálico. La descarga salió por la ingle y la muerte fue instantánea.
El adolescente residía en El Bordo y éste era su primer día de trabajo.
Muy cerca suyo, pero en otro surco, se encontraba Tomás Camino, de 57 años, de General Gemes, quien también fue afectado por la energía del rayo, provocándole una arritmia y luego un paro cardiorrespiratorio. El médico forense Alberto Delgado constató el fallecimiento de ambos trabajadores y elaboró el informe.
A la hora del trágico desenlace en El Bordo no corría demasiado viento ni estaba lloviendo. “Estaba nublado, oscuro y se escuchaban truenos muy a lo lejos, pero nunca pensamos que caería un rayo donde estábamos nosotros, nunca nos pasó antes” comentó Oquendo. Los vecinos se mostraron angustiados con lo ocurrido y señalaron que la lluvia fue normal y sin consecuencias ni inundación, pero remarcaron que “lo que siempre aterra es la tormenta eléctrica”.
El lunes habilitarán la ruta provincial 33
La Comisaría 18 de Chicoana informó que, debido a las permanentes lluvias y desprendimientos de tierra, es dificultoso para las máquinas de Vialidad reparar el camino de cornisa cubierto por los aluviones.
De los ocho cortes, en la tarde de ayer se había despejado casi la mitad, pero como los peligrosos deslizamientos o “volcanes” pueden ocurrir en cualquier momento, los trabajos demandarán varios días.
“Si persiste el mal tiempo el fin de semana, suspenderemos los trabajos y el lunes los reanudaremos”, informó Vialidad. Llamativamente en Cachi apenas llovió un poco.
Mezcla de aires con núcleos de tormenta
La presencia de aire muy cálido y sobre todo muy húmedo desde noviembre, fue propicio para que se produjeran tormentas que afectaron particularmente a Buenos Aires, si bien esa mezcla cubrió gran parte del país.
“Lo que ocurrió fue producto del avance de aires diferentes que entraron del sur, más fríos. La inestabilidad entre el calor, vapor de agua y ese frente frío fue un disparador que originó las precipitaciones. Eso avanzó hacia el norte en diagonal hacia el noreste y nos tomó marginalmente”, explicó Ignacio Nieva, meteorólogo del INTA.
El especialista indicó que ayer, en las imágenes satelitales de las 9, se ubicaba un núcleo de tormenta sobre Tucumán que avanzaba rápidamente.
“Pero por otro lado, desde hace varios días hay un sistema de altas presiones también llamada alta boliviana, entre 10 mil y 12 mil metros de altura, cuya propiedad es traccionar el movimiento bajo ese nivel y permite el ingreso de la tormenta del este de la cordillera y lo derivó a Salta y Jujuy”, dijo.
Con los monitoreos se observó el ingreso por la Puna jujeña y departamentos del norte salteño que provocaba lluvias nocturnas, clima tropical con elevadísimas temperaturas.
“El fenómeno del viernes vino del sur, con marcada caída de la temperatura. Se combinó con el calor y dio lugar al granizo en algunas zonas del norte de la capital salteña y pueblos de Jujuy”, explicó.
En cuanto a la Quebrada de Escoipe, Nieva remarcó que “cayó mucha agua y los suelos se resienten. Tienen una capacidad de absorción que fue sobrepasada y escurrió generando inestabilidad y aludes”.
Nieva anticipó además que hoy estará fresco, el domingo después del mediodía cambiará el viento y traerá nuevamente aumento de temperatura. Toda la semana próxima prevalecerá la importante cantidad de vapor de agua en atmósfera, por lo que sumado a la topografia podrá haber tormentas, calor y pesadez.
Cables cortados y caída de árboles
Si bien los fuertes vientos azotaron toda la ciudad, la zona norte fue la más afectada porque sufrió la caída de granizo que afectó particularmente algunas chapas de los techos en los barrios próximos a Vaqueros.
Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, la velocidad del viento rondó entre los 40 y 70 km por hora. Esto provocó voladuras de chapas, caída de árboles y del tendido eléctrico.
En otras zonas también se registraron caídas de ramas y un negocio ubicado en San Martín 540 se vio afectado por la caída de la mampostería, por lo que fue clausurado preventivamente hasta que se repare y se controle la seguridad.
Desde la comuna se solicitó a los comerciantes que tengan sombrillas, carteles, mesas y sillas en el exterior del comercio a tener especial precaución.

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