Representarán a la provincia, y al país, en un operativo que se desarrolla en 60 naciones y en el que se evalúan capacidades en matemática, lengua y ciencias.
Con ese fin, el Ministerio de Educación de la provincia, que preside Luis Zaffaroni, junto con su par de Nación, realizó un proceso de sensibilización y capacitación de docentes y alumnos que apunta, más allá de lograr buenos resultados, a brindarles herramientas y estrategias didácticas.
PISA es una prueba elaborada por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que se realiza cada tres años en 60 países. La Argentina se incorporó al programa en 2000 y este año, con excepción de Tierra del Fuego y La Rioja, participarán más de 200 escuelas de 22 jurisdicciones.
La prueba evalúa capacidades en tres áreas: matemática, ciencias y lectura. El objetivo no es evaluar contenidos, sino conocer en qué medida los estudiantes de 15 años han adquirido conocimientos y capacidades relevantes para desenvolverse en la sociedad. En esta oportunidad, el 60% de la prueba evaluará la capacidad matemática y el 40% restante a las otras dos áreas.
“La prueba no está diseñada para evaluar el aprendizaje de los contenidos específicos fijados en la currícula, como tampoco está pensada para evaluar el desempeño de los docentes. Lo que se analiza es la comprensión lectora, la interpretación, la capacidad de relacionar, vincular saberes, razonar, obtener conclusiones y comunicar de forma eficaz, entre otros”, explicó Norma Willhuber, directora de Evaluación de la Calidad Educativa e integrante del equipo de la subsecretaria Saida Paredes, que lleva adelante el trabajo sobre la prueba PISA en las escuelas.
En ambas instituciones, que salieron sorteadas por los organizadores, más de 70 adolescentes y sus docentes participaron en el dispositivo de acompañamiento diseñado por la Dirección General de Nivel Secundario.
Se propició así que los docentes intensifiquen en sus alumnos la competencia lectora y la capacidad de resolver problemas de manera autónoma, ya sea de las áreas de lengua, matemática o ciencias, además de reflexionar sobre el importante rol que cumplirán las escuelas como representantes de la provincia en la prueba internacional.
Tal como ocurrió en la Escuela N° 785, se realizaron charlas informativas con los padres de los alumnos participantes, de quienes se obtuvo un fuerte acompañamiento y motivación para sus hijos, dijo Tania Chicha, del equipo de la Dirección de Nivel Secundaria que puso en práctica del dispositivo de acompañamiento.
De qué se trata PISA
La prueba PISA es una prueba estandarizada internacional; los estudiantes a lo largo y a lo ancho del mundo participan así de una experiencia común. El día de la prueba, se provee a los alumnos de lápiz, papel, goma y una calculadora científica. Dura tres horas (con pequeños intervalos) y son elegidos para participar en función de su edad (entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses) y no del grado/año en el que se encuentran.
En el caso de las escuelas chubutenses que fueron seleccionadas en forma aleatoria, se prepararon más de 140 alumnos pero el 29 de agosto sólo rendirán 35 adolescentes por cada establecimiento, que se notificarán ese día cuando se abran los sobres enviados por la organización.
Además de las pruebas que miden la competencia en lectura, matemáticas y ciencias, los estudiantes llenan cuestionarios sobre ellos mismos, mientras que sus directores lo han hecho sobre sus escuelas.
Según se lee en la página www.oecd.org PISA busca que los resultados sean utilizados para facilitar la creación de políticas educativas que permitan a los estudiantes adquirir los contenidos y las capacidades que necesitan para enfrentar los retos de la vida real, en el contexto internacional.
Cuando se difundan los resultados, se conocerá el rendimiento de los alumnos de la Argentina, en general, y no se discriminará por provincia o establecimiento.
El equipo de gestión del Ministerio de Educación del Chubut mostró su confianza en el desempeño de los representantes chubutenses, por el grado de compromiso y responsabilidad demostrada por los chicos, sus familias, los docentes y todos los actores del sistema educativo involucrados.
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