Aluar: El ex ministro de ambiente reconoció aprietes del Grupo Jornada

“LA EMPRESA NUNCA TUVO UNA CONTRAVENCIÓN POR NO CUMPLIR CON LAS NORMAS”, ASEGURÓ
El último ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, Juan Garitano, aseguró que la empresa productora de aluminio Aluar, ubicada en Puerto Madryn, nunca incumplió los parámetros de emisión establecidos en los últimos años, por lo que jamás se le aplicó una multa por contaminación, y explicó que en virtud de diferencias de criterios en el sistema de control que se aplicaba, se acordó con la empresa la implementación de nuevas normas que están acordes a los parámetros internacionales y a las que dispuso el Gobierno de Chubut.

En ese marco, el ex funcionario reconoció que en varias oportunidades sufrió presiones mediáticas acerca de la situación y los controles de la empresa Aluar, refiriéndose a las embestidas efectuadas por el grupo que lidera el empresario dasnevista Jorge Aidar Bestene, alguna vez abogado de la propia empresa Aluar.

“Durante todo el tiempo que yo estuve como ministro, siempre me estuvieron chicaneando con ese tema, con titulares muy llamativos y muy en contra de la empresa y a veces diciendo cosas que no son ciertas, pero tampoco iba a salir a desmentir”, explicó Garitano, dando a entender su estatus público y porque no los lazos que ambos poseían con el gobierno de Mario Das Neves.

El ahora intendente de Trevelin que consideró todo un desafío personal el complejo y calificado rol que le tocó desarrollar frente a las problemáticas ambientales de Chubut, no está dispuesto al descrédito que pareciera tratar de sembrar el matutino del grupo Jornada insistiendo con operativos contra sectores económicos fuertes como el aluminio, el petróleo y en breve, la minería, dicen.

Por el contrario, Garitano desmitificó la cosa y puso el acento en la importancia que tiene lo técnico en estos temas que pretende ser azuzados como cucos en titulares escandalosos.

Detalles

Garitano explicó que el tema es analizado desde la habilitación de la norma originaria que habilitó la ampliación de Aluar, ya que al aprobarse la segunda etapa de ampliación de la planta, “la resolución original de diciembre 2003, fijaba las pautas mínimas y máximas de todos los componentes de control de Aluar y todos los componentes de emisión”.

A partir de allí comenzaron permanentes reuniones entre los técnicos del ministerio y la empresa, para determinar cuál es el método de análisis más adecuado. “Hace cuatro años que se venía hablando este tema con la empresa”, dijo Garitano, quien afirmó “de acuerdo a la norma que se establecía, los parámetros de emisión son los que están establecidos en la norma, o sea Aluar nunca incumplió la norma que le establecía el control, siempre la cumplió”.

Si bien reconoció que “había diferencias de interpretación entre los técnicos del ministerio y los de la empresa, que en ambos casos tenían bases lógicas y fundamentos técnicos”, dejó en claro que “nunca Aluar tuvo una contravención por no cumplir con las normas establecidas”.

Un sistema consensuado

Según explicó a un matutino de Trelew “el núcleo central son los valores de emisión que tiene la planta, ya que en la Argentina no hay valores de base, las normas están establecidas sólo en Chubut, no hay otro lugar en el país”.

Y agregó que como “con el transcurrir del tiempo nuestros técnicos empezaron a encontrar diferencias en la interpretación de esa norma”, después de reuniones y negociaciones con la empresa, “se acordó la reforma de la resolución original, aplicando las normas internacionales de control, que no estaban previstas primeramente”.

Indicó Garitano, sin avanzar en detalles técnicos, que “se trata de las normas que establece el primer mundo, Estados Unidos, Canadá, Australia, todos los países que producen aluminio, tienen una norma establecida de control”. Y esto se buscó con la anuencia de la empresa “para definitivamente terminar con la historia de si contamina o no”.

Por ello explicó que desde esta decisión tomada en 2011, ahora Aluar “tiene que adecuar toda la tecnología de control a estas normas”, por lo que se logró el objetivo de ambas partes que era “arrojar claridad hacia futuro sobre cómo deben ser los controles, porque no eran claros y ahora hay parámetros precisos”.

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