Finalizó ayer el Congreso de Educación Especial. Su objetivo fue propiciar otro espacio disparador, disipador y promovedor de experiencias pedagógicas innovadoras en el campo de la educación, tendientes a fortalecer el desarrollo profesional docente, a la vez que facilitador de otras miradas, otras puestas en escenas, centrando metas y estrategias que hacen a la tarea del enseñar.
Las actividades estuvieron centradas en la perspectiva de la educación integral, tendiente a la construcción social, llena de interrogantes, problemas y nuevas formas. Se hizo necesario seguir con el debate para pensar, crear, modelar, articular, revisar, mirar, escuchar y dialogar con el otro; y así asegurar, una vez más, el lugar social de la escuela formadora de nuevas generaciones.
Además, se buscó propiciar el diálogo e intercambio entre los actores educativos, desde la multiplicidad de relaciones que se entretejen en el plano de la diversidad cultural y los procesos de escolarización. Por otra parte, se intentó promover la reflexión sobre el quehacer profesional pedagógico y generar redes intra e interinstitucionales desde los distintos actores que conforman el sistema educativo. Asimismo, se buscó revisar la función de la escuela, promoviendo el análisis de la responsabilidad, que desde la enseñanza cabe, en el marco de una educación inclusiva, de calidad y equidad. Párrafo aparte fueron las actuaciones de las murgas.
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