Hugo Horvath, candidato a intendente de San Salvador de Jujuy por el Partido Demócrata Cristiano, enfatizó que esa fuerza se encuentra activamente presente en estas elecciones, atento a “la necesidad de producir un cambio de orientación política” y una “renovación de los hombres que, en todos los niveles, cumplieron su ciclo”.
En este marco, aseguró que la democracia cristiana se ofrece como “una alternativa superadora, respecto a las opciones instaladas que provienen del pasado”.
La visión de gestión municipal de Horvath, contempla las funciones básicas a cargo del Estado comunal claramente definidas en la Constitución y en su Carta Orgánica, como el adecuado abastecimiento de la población en todas sus necesidades básicas y la protección, control y mejoramiento de las condiciones ambientales, entre otras. “En este aspecto, sostenemos que lo primero que hay que hacer es cumplir la ley”, definió.
Dijo estar convencido de que la democracia “es perfectible” y que no cree que solo con obras exteriores al hombre pueda mejorarse la convivencia social y las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad. “Por ello nuestros propósitos se asientan sobre los siguientes ejes: subordinación de la política a la ética, promoción humana, participación y desarrollo integral, considerando a las personas en su triple dimensión, personal, social y trascendente”, describió.
Advirtió, que no comparte la idea de “una sociedad concebida para unificar a todos los hombres según un modelo político único, ni la idea liberal “que elimina a las comunidades intermedias y abandona al hombre solo frente al Estado”. “Es imposible promover la dignidad de las personas y desencadenar un proceso de desarrollo auténtico si no se cuidan la familia, las comunidades, las organizaciones sociales, culturales y políticas y toda expresión social a las que las personas dan vida espontáneamente, posibilitando la formación del hombre como individuo y como miembro de la sociedad”, consideró.
Para Horvath, la acción a emprender “exige subordinar la política a la ética y un cambio de estructuras”. “Nos proponemos fortalecer y hacer respetar el sistema federal de gobierno y el régimen de autonomía municipal con relación al estado nacional y provincial”, añadió.
Garantizó que la democracia cristiana implementará “políticas sociales activas prestando especial atención al fortalecimiento de la familia y la promoción de los jóvenes, para que canalicen sus energías creadoras en el desarrollo de una sociedad solidaria, mediante la organización de un fondo municipal de promoción humana y programas de atención especial al discapacitado, de asistencia familiar integral y de justicia social”.
El MPJ celebra 47 años de vida
Es muy bueno rescatar del olvido o ayudar a su conocimiento, algunas de las páginas que escribiera el Movimiento Popular Jujeño en la historia de la provincia.
Hoy 18 de noviembre de 2011, se cumplen 47 años que, con el Dr. Horacio Guzmán al frente, se fundara el MPJ en respuesta a las necesidades, anhelos y sueños de los jujeños.
La fecha no fue fruto de la casualidad. Se conmemoraba la Autonomía Política de Jujuy. Y en esos momentos se realizaba con el objeto de dar libertad con dignidad a los ciudadanos de esta provincia llevando como bandera fundamental, el federalismo.
Horacio Guzmán , junto con un numeroso grupo de jóvenes, hombres y mujeres,decididos, valientes y por sobre todo, soñadores, decidieron hacer de la poltica “la actividad más excelsa del ser humano”. Siempre decía que si se ocupaban espacios de poder era para hacer la vida del prójimo mejor, más digna. Por ello hablaba de la política como la actividad más alta y pura que podía desarrollar el hombre político, ya que era la herramienta de cambio para el logro del bien común.
En Horacio Guzmán se daban todas las condiciones de los políticos de “raza”. Sabía interpretar como pocos el alma colectiva de sus semejantes. Sabía escuchar con humildad y respeto a todos y pensar en las soluciones posibles para cada situación difícil.
Como gobernador, sostenía que era fundamental promover la actividad privada y defender los precios de la producción jujeña.Por ello trabajo para ampliarla y mejorar su calidad.
Entre sus obras más conocidas, tenemos la Legislatura, ya que hasta ese momento funcionaba en el primer piso del Teatro Mitre. Sostenía que había que darle jerarquía a ese poder y que tuviera un edificio acorde con sus funciones.También el edificio de Tribunales En el campo educativo, gestionó la apertura de más de 70 escuelas nacionales cerradas (1958/9). Esos años eran de gran deserción escolar. Los padres no enviaban a sus hijos a la escuela para que comenzaran a trabajar a temprana edad. Se trabajó para cambiar ese paradigma y las escuelas resultaron insuficientes.
Se fundó el Instituto Superior de Ciencias Económicas, para que los egresados de esa noble casa de estudios trabajen por su provincia. Se dictó el Estatuto del Docente y alentó a los docentes y los jerarquizó. Así les dio los mejores sueldos, la jubilación con el 82% móvil con 25 años de servicio sin límite de edad.
En el rubro viviendas, son tantas las obras que no se podría desarrollar en este espacio pero si que las realizó en general, por medio del Instituto Provincial de Previsión Social.
El gobierno de Guzmán dio luz a más de 30 localidades. Yala, Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Cieneguillas, Arrayanal, Los Lapachos, San Antonio, Pampa Blanca, Fraile Pintado, Palo Blanco, Caimancito, etc.
Sostenía que los caminos y el pavimento rural eran factores de civilización y progreso, ya que ellos vinculan pueblos, los aproximan y abren perspectivas amplias al comercio, a la producción y a la industria. Por ello trabajó arduamente en los caminos del interior.
Muchas más son las obras que ejecutó el Movimiento Popular Jujeño a través de su líder y su equipo de hombres y mujeres. Entre ellos es bueno citar a Mariano Iturbe, Chiquito García Legrand, Pablo Baca, Pablo Balduin de San Pedro Ingeniero Lamas, Mario Choque, Milda Luque, Antonia Martínez, Elvira Romero (su entrañable compañera y esposa), Simeón Moreno, Pascual Maidana de La Quiaca, Raúl Calizaya, Zenón Jáuregui, Irma Campero, Carlos Campero, Lidia Maire, Tito Ceballos, Genaro Juste y muchísimos más que con los años se fueron sumando y trabajando bajo sus enseñánzas.
Más allá de las muchas e importantes obras, y de su visión y talento, queda para la historia y los afectos, el recuerdo de una figura plena de calor humano que supo tender la mano a quién lo necesitaba, si distinción de credo, raza o ideología política.
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