Ayer, vecinos de distintos barrios –como Pueblo Nuevo y El Picaflor, entre muchos otros- volvieron a sentir la baja presión en las horas pico, situación que recién se normalizó por la tarde, cuando el calor comenzó a ceder.
“Se incrementa mucho el consumo y no se hace un uso racional, hay que apelar a la solidaridad”, comentó a este diario Héctor De Giulio, titular de la Federación de Sociedades de Fomento de Junín, y afirmó que por la gravedad del tema, se puso al tanto del tema y mantuvo encuentros con funcionarios, quienes le adelantaron que lanzarán cuadrillas para controlar los abusos.
Sin embargo, y como ocurre todos los años, el municipio muestra una gran falta de previsión sobre este caso puntual. De hecho, como publicó este diario, en Junín faltan unos 25 mil medidores hogareños, por lo que sin ellos el control se dificulta mucho más.
En algunas zonas del barrio Pueblo Nuevo, por ejemplo, el horario para bañarse, regar las plantas e, incluso, lavar los platos, se ve restringido a la madrugada. Por la mañana, la tarde y la noche, los usuarios deben conformarse con utilizar los pocos litros de agua que pudieron recolectar “exprimiendo” las canillas durante los minutos de “bonanza”.
En algunos casos, el problema es mitigado por la implementación de tanques domiciliarios, aunque en otros, este artefacto no alcanza a suplir la falta del servicio público.
En diálogo con DEMOCRACIA, el presidente de la Sociedad de Fomento de Pueblo Nuevo, Miguel Lemus, aseguró que la problemática se repite “año tras año” y arriesgó: “A mi entender, esto surge por un problema de infraestructura. Las casas nuevas y los edificios en construcción inciden en la distribución del agua. Evidentemente, cuando se ocupen los departamentos que están en construcción, el problema va a ser peor”.
El fomentista agregó que la falta de presión de agua recrudece en verano, “porque hay mayor demanda y comienzan a funcionar las piletas de las casas”.
Bombas
Una alternativa cada vez más utilizada por los vecinos para paliar la situación es la implementación de bombas domiciliarias, elementos en principio útiles, pero que no están al alcance de todos.
De hecho, cada artefacto tiene un costo aproximado de 600 pesos, que se suman a los 500 que, en promedio, cobran los plomeros particulares por la mano de obra.
Estas bombas permiten trasladar el agua potable desde las cañerías hasta los tanques, desde donde llegan luego a las canillas de los hogares.
“Derroche”
Para el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad, Agustín Pinedo, la problemática del agua no obedece a falta de gestión, sino que se debe al “derroche” que realizan los vecinos.
En este sentido, afirmó: “El problema tiene que ver con el uso irracional que se hace. En Junín, cada vecino gasta en promedio 440 litros de agua por día”.
Según Pinedo, en lo que va de la gestión se realizaron más de 50 pozos y está previsto que se pongan en funcionamiento otros nueve el próximo año. “Estamos siempre haciendo pozos. De hecho, los que hicimos en estos años son una exageración para una ciudad como Junín”.
Para solucionar este inconveniente, el funcionario estimó que debería bajarse la cantidad de litros de agua incluidos en la tarifa mínima que pagan los usuarios del servicio y colocarse más medidores domiciliarios.
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