En medio de un duro debate por la política carcelaria del gobierno neuquino, la foto de Darío Poblete, condenado por asesinar al maestro Carlos Fuentealba, caminando por las calles de Zapala, fue la gota que rebasó la copa de ineficacias culposas en este tema.
Rápidamente, a partir de la difusión del documento gráfico, la Justicia determinó que el reo fuera trasladado a la Unidad 11, en la capital neuquina.
Es la misma U11 donde recientemente asesinaron a un interno que era testigo en causas contra policías. La misma cárcel que ha sido denunciada hasta el hartazgo, y que recibió hace solo horas duras recomendaciones de la Justicia a partir de la aceptación de un Habeas Corpus.
Las primeras acusaciones públicas en referencia al caso Poblete apuntaron contra el gobierno neuquino. Es absolutamente comprensible en el actual contexto, y también por lo que implica la increíble permisividad hacia un condenado por un crimen que sensibilizó como pocos a la sociedad argentina.
Un hecho y un momento, sin dudas, desgraciado.
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