Una formación de Ferrobaires estuvo cinco horas varada en nuestra ciudad por problemas en el motor y pudo continuar su viaje recién alrededor de las 8. Llegó a Capital alrededor de las 15. Un grupo de pasajeros prefirió no viajar por seguridad, al no confiar en los dichos del maquinista. A poco del mediodía viajaron un colectivo, gracias a una colecta creada entre todos y con el apoyo de gente de nuestra ciudad.
Sin embargo, los problemas continuaron y el motor de la locomotora comenzó a tomar fuego cuando se estaba dando el arribo a Olavarría. Ya en nuestra ciudad se comunicó que el tren no estaba en condiciones de continuar.
A los pasajeros les fue informado que otra locomotora iba a ser traída para continuar el viaje, debido a que a la inmensa cantidad de pasajeros debido al feriado -se especulaba un número cercano a las 600 personas- era imposible trasladarlos en colectivo.
La confirmación de ese dato fue lo que generó el enojo de la mayoría de los viajantes, quienes abandonaron los vagones en búsqueda de respuestas. Al no tenerlas ellos mismos se dirigieron a la terminal de ómnibus, lindera a la de trenes, para obtener ellos mismos la solución. Inclusive, se sentaron frente a la salida de los micros, obstaculizando por varios minutos la salida de los colectivos.
Ante esta situación, desde las centrales de Ferrobaires, situadas en Capital Federal y Bahía Blanca, se habría bajado la orden de que la formación debía continuar su viaje. Para ese entonces el grueso de los pasajeros se encontraba frente a la locomotora para impedir que arranque.
Con el transcurrir de los minutos el reclamo comenzó a ganar en tensión, comenzando a enfrentarse los propios viajantes entre sí, entre aquellos que querían continuar su viaje y los que aún sostienen que las garantías no estaban dadas para proseguir con el viaje.
Esa disputa creció aún más desde el momento que se escuchó el encendido del motor de la locomotora y los posteriores bocinazos para que se corran los manifestantes, que habían incendiado ramas y maderas sobre los rieles.
El inicio de la resolución del conflicto se dio a partir del momento en el que el propio maquinista descendió para hablar con los viajantes y sostuvo que "las condiciones estaban dadas". Sin embargo, la continuación de sus palabras sonó -como mínimo- contradictoria y sumamente polémica, "en tal caso si se prende fuego no va a llegar a los pasajeros porque en el medio hay dos vagones de carga".
Junto a él se encontraba otra persona que no se encontraba identificada con la empresa Ferrobaires, pero que muchos la señalaron como parte de la empresa y a quien inclusive la vio salir de las oficinas locales de la terminal de trenes. Sin embargo, ante la consulta de este medio, negó tal condición y se definió como un "pasajero".
Sin embargo, fue quien encabezó la movilización para que los manifestantes abandonen las vías, algunas veces al borde de las agresiones. Inclusive, otro joven pasajero que se encontraba en el lugar al ver la situación y con la intención clara de continuar el viaje a como de lugar esgrimió un elemento punzante de gran tamaño y arremetió contra Germán Pérez, un pasajero de Buenos Aires, quien encabezaba el reclamo. Los presentes frenaron al joven e impidieron que comiencen las agresiones.
Las palabras del maquinista, cargadas de soberbia cuando se definió como "zurdo y gremialista" cuando los manifestantes le pedían que "se identifique", fueron las que generaron que el grueso de los viajantes retorne a los vagones, quedando en el reclamo sólo una minoría de unas diez personas, que aún permanecen en nuestra ciudad a la espera de soluciones.
Alrededor de las 8, el tren emprendió el regreso hacia Capital Federal. El grupo de manifestantes permaneció varias horas más en nuestra ciudad. Desde la empresa se les devolvió el importe por el viaje -72 pesos- y gracias a una colecta entre todos y el apoyo de gente de nuestra ciudad que al conocer la situación les dio dinero pudieron emprender finalmente el viaje de regreso Buenos Aires en colectivo, saliendo alrededor de las 11.30.
Alrededor de las 15 los pasajeros llegaron a Constitución, 7 horas después de haber salido de Olavarría.
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