Los inquilinos deben afrontar contratos cada vez más altos. Los propietarios buscan cubrirse por el impacto inflacionario. Compras y ventas están "muy tranquilas".
Sin embargo, la demanda sigue siendo muy alta, en varias categorías desborda a la oferta que muestra el mercado olavarriense, y nadie se anima a asegurar que esta situación vaya a revertirse en el mediano plazo. Los propietarios cuentan con un grueso grupo de "clientes cautivos", conformado por todos aquellos vecinos imposibilitados de acceder a la vivienda propia. "No tienen otro remedio", sintetizó el presidente del Centro de Martilleros de Olavarría, Alfredo Sáenz Buruaga, en diálogo con EL POPULAR.
Aunque el mercado de la compraventa inmobiliaria se encuentra "en una meseta", el rubro de los alquileres mantiene el movimiento para los martilleros.
"Digamos que el aumento promedio en los valores de los alquileres es de un 20% al año. No es que esté estipulado así, o que haya algo escrito que lo regule, pero en la práctica todo se termina ajustando en valores que se aproximan a esa cifra", explicó. Si algunos inquilinos se encuentran con pedidos muy superiores se trata, generalmente, porque renuevan el vínculo cada dos años, y entonces deben firmar contratos un 40% más caros, y a veces hasta un 50%.
Pero son pocos los que llegan a esa situación. Muchos, la gran mayoría, firmar contratos que (con distintos mecanismos) ya incluyen un reajuste anual. Aunque la ley prohíbe indexar los contratos ya firmados, se estila que quede escrito un reajuste por el segundo año. "En realidad, en la práctica se hace de la siguiente manera: si yo quiero alquilar un departamento a 1.200 pesos el primer año y a 1.400 el segundo, para cubrirme, lo que hago es hacer firmar por 1.400 y poner una bonificación por el primer año", comentó otro martillero consultado por este Diario.
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