Cientos de ómnibus, combis y autos fueron alquilados para trasladar a miles de militantes de toda la provincia hasta el lugar elegido para el acto central por el 9 de Julio. Viáticos y algo más, en un evento que tuvo más características de un mitin político que de una conmemoración patria.
Más de 40 mil almas, en su mayoría empleados estatales y beneficiarios de planes sociales, se dieron cita en el Hipódromo de Tucumán para escuchar el discurso de Cristina y del Mandatario local. Ambos se mostraron exultantes por esa descomunal demostración de afecto popular, gracias al "esfuerzo" de legisladores, funcionarios, concejales, intendentes y delegados comunales, que contrataron centenares de ómnibus, combis y vehículos para el traslado de la gente.
Desde muy temprano, los colectivos de distintas empresas del transporte dejaron de lado sus recorridos habituales para recorrer las "paradas" minuciosamente establecidas con anterioridad a los fines de buscar a las personas que luego terminaron colmando el club hípico. A media mañana, los ómnibus, traffics y demás vehículos alquilados comenzaron a estacionarse en las calles internas del parque 9 de Julio y en inmediaciones de la terminal, donde permanecieron hasta después del acto, a los fines de trasladar de regreso a los militantes.
El alperovismo no escatimó en gastos a la hora de organizar el acto, donde abundaron las pancartas y banderas multicolores que identificaron a los distintos sectores del oficialismo ubicados en el predio, del mismo modo en que escasearon el celeste y blanco de la Insignia Patria.
Entre tanto colorido resaltaron las banderas verdes de la agrupación kirchnerista Kolina y las de su similar de La Cámpora. Justamente, los jóvenes militantes de ambos espacios fueron quienes tuvieron un lugar de privilegio en el Hipódromo, al frente del escenario desde donde dirigió su mensaje Cristina. También se hicieron notar los seguidores del intendente Domingo Amaya y del concejal capitalino Germán Alfaro, con las clásicas banderas de color blanco, celeste y verde de la Municipalidad. El también edil peronista "Alito" Assán, en tanto, eligió un tono verde claro (casi fosforescente), tanto para las banderas como para los chalecos de sus "movilizados".
No sólo se gastó en el traslado de la gente, sino que además hubo viáticos para los asistentes, que variaron entre 50 y 80 pesos, según el dirigente que se encargó de convocarlos para el evento. Para garantizar que la "contraprestación" se cumpla, punteros y colaboradores de los políticos oficialistas se encargaron de tomar asistencia a los militantes, con planillas en las que figuraban sus nombres y el circuito al que pertenecen.
El "catering" para los participantes del acto estuvo compuesto de un sándwich de fiambre (variaba según el movilizador) y gaseosas de distintas marcas y sabores.
Como es habitual para este tipo de eventos, los carros con choripanes y otras comidas rápidas también estuvieron presentes en la zona.
Así pasó otros festejo del Día de la Independencia en Tucumán, sin desfile, con un brevísimo homenaje a los próceres de 1816 en la Casa Histórica y un acto político en el que solamente se escucharon los elogios a la gestión, tanto local como nacional, con una “espontánea” multitud aplaudiendo.




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