Alperovich tuvo un discreto y emotivo retorno

El avión sanitario de la Provincia tocó pista apenas pasadas las 19 e, inmediatamente, la combi oficial lo trasladó hasta su domicilio. Familiares y funcionarios acudieron al aeropuerto Benjamín Matienzo. En el vuelo también llegaron Rojkés, Mansilla y Manzur
Media hora antes de que el avión toque suelo tucumano, apenas un par de custodios caminaban por el hall del aeropuerto Benjamín Matienzo. No parecía que fuera a darse el regreso del gobernador, José Alperovich. Sin embargo, a pocos minutos de que aterrice el avión sanitario de la Provincia, el número de guardias aumentó, al tiempo que comenzaron a llegar familiares del mandatario. Junto con ellos, fue a esperarlo el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer.

Apenas pasadas las 19, el Cessna Citation Bravo pisó la provincia. De su interior descendieron los senadores Beatriz Rojkés y Sergio Mansilla, el ministro de Salud de la Nación -el vicegobernador en uso de licencia-, Juan Manzur, y el propio Alperovich. Vestía jogging. Estaba distendido.

El encuentro entre los familiares fue emotivo y abundaron los besos y los abrazos. Habían pasado 22 días desde que el gobernador partió, en el mismo avión, a Buenos Aires. Pero en aquella ocasión, era trasladado para someterse a una operación, debido a una lesión en la uretra, producto de un accidente ciclístico.

El asesor del mandatario Juan Alberto Kaleñuk dijo a LA GACETA que Alperovich no iba a conceder una entrevista. "Está un poco cansado", explicó. La combi que habitualmente lo traslada ingresó a la pista y desde allí partió hacia su domicilio, donde lo esperaban otros familiares y amigos.

Serio accidente

El derrotero de la salud del gobernador comenzó durante la tarde del 25 de febrero. Mientras se ejercitaba en su bicicleta, como suele hacerlo habitualmente, sufrió un serio accidente que le provocó un violento golpe en el periné. Su médico personal -y secretario Ejecutivo Médico del Ministerio de Salud de la Provincia-, Alberto Sabaj, contó que había pasado muy mal aquella noche.

Al despertar el día siguiente, siempre según la relación del especialista, Alperovich sintió fuertes dolores en su zona baja y presentaba dificultades para orinar, por lo que se decidió que fuera internado de inmediato. Se lo trasladó al sanatorio Rivadavia. En ese nosocomio se le realizó una pequeña intervención quirúrgica denominada talla vesical; es decir, se le colocó un catéter para que pueda drenar la orina acumulada en la vejiga.

Al mediodía siguiente fue trasladado al Hospital Italiano (Capital Federal) donde, mediante una operación dirigida por el médico tucumano Juan Carlos Tejerizo, le reconstruyeron la uretra seccionada.

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