El Gobernador se refirió a la masiva protesta ciudadana del jueves por la noche en contra del Gobierno nacional y provincial. "Es parte de la democracia", aseguró y apuntó que "no hay que tenerle miedo a las expresiones" de la gente. La oposición opina que fue un llamado de atención para quienes ejercen el poder.
En declaraciones a la prensa, durante una actividad oficial, el titular del Poder Ejecutivo fue consultado sobre la manifestación ciudadana, que había sido convocada a través de las redes sociales y que tuvo como disparador la frase de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando dijo que "hay que tenerle miedo a Dios y a mí, un poquito".
"No hay que tenerle miedo a las expresiones porque es parte de la democracia, esto es democracia", opinó Alperovich sobre los cacerolazos y apuntó, en referencia a las consignas de la protesta, que "a todo hay que prestarle atención. Es bueno, es sano que la gente se exprese, te guste o no, pero es bueno que la gente se exprese", enfatizó.
En cuanto a su gestión en Tucumán, que también recibió críticas durante la manifestación realizada en la plaza Independencia durante la noche del jueves, el Primer mandatario expresó: "Siempre pienso qué hice bien, qué hice mal, en qué me he equivocado, que es lo que tengo que cambiar. Es normal esto, uno no es Dios, no tiene la verdad total y como ser humano, en lo personal, cuando pongo la cabeza en la almohada veo que hay que cambiar", argumentó.
Utilizando casi las mismas palabras que las empleadas por Cristina mientras se desarrollaba la protesta popular, Alperovich sostuvo que "estas situaciones a mí no me ponen nervioso".
Consultado sobre la administración provincial, el titular del PE reiteró que está "trabajando fuerte todos los días, tratando de ayudar permanentemente para que Tucumán crezca, que trabaje. En estos diez años habremos cometido errores, pero estamos trabajando", subrayó.
“Una señal de alerta”
También realizaron una lectura de este acontecimiento dirigentes de la oposición en Tucumán.
El senador nacional José Cano aseguró que "lo ocurrido en jueves por la noche en gran parte del país es una señal de alerta para quienes ejercen el poder con la prepotencia de creerse dueños del Estado. La sociedad se expresó, libremente, pidiendo respeto y prudencia a quienes gobiernan. La democracia se ejerce con el voto, pero también reclamando y exigiendo respuestas a los funcionarios que dependen de la voluntad popular", resumió el dirigente radical.
Cano advirtió que "quienes están pensando sólo en reformas constitucionales y en reelecciones deberían tomar nota de lo sucedido en las plazas del país. Hay una agenda de la gente que no es la de la del oficialismo. Inflación, pérdida de libertades y de derechos, corrupción e inseguridad son temas que no le interesan ni al kirchnerismo, ni al alperovismo. Sus desvelos pasan por construir poder y arrasar con todo lo que se le oponga", disparó.
Cano realizó una autocrítica al considerar que "la oposición también debería recibir el mensaje de las protestas sociales. Tenemos la responsabilidad de generar una alternativa seria para canalizar un reclamo que crece. La gente rompió el miedo a protestar. Los dirigentes tenemos que terminar con el miedo a construir dialogo y acuerdos para disputar el poder entre quienes pensamos que la republica está por encima de cualquier partido político", sentenció.
A su turno, el diputado nacional Luis Sacca (UCR) dijo que al salir a las calles a protestar este sector de la ciudadanía "le dijo basta a la soberbia y al autoritarismo. La gente se manifestó con hartazgo ante un gobierno que no escucha", consideró
Según el parlamentario opositor, "el gobierno nacional quiere minimizar la convocatoria espontánea de miles de argentinos caracterizándola como una manifestación de clase media. Ahora yo me pregunto si para la presidenta y sus funcionarios, los ciudadanos de clase media no forman parte de la Nación", inquirió; tras lo cual aclaró que "si bien es cierto que las políticas de segmentación afectan mayormente a los sectores medios de la sociedad, la peor consecuencia económica de este modelo es la inmanejable inflación que nos afecta a todos, pero principalmente a los sectores más vulnerables", acotó.
Sacca sostuvo que "mientras la Presidenta habla por cadena nacional con anuncios alejados de la realidad, y no atiende estos reclamos concretos, la sociedad le comunica la agenda real marchando por las calles. El gobierno debe interpretar con mayor humildad el mensaje que emitió anoche una parte importante de la sociedad", expresó.
No obstante, Sacca alertó que "desde la oposición también debemos tomar las manifestaciones como un desafío para dar expresión política a la agenda que los ciudadanos marcaron en las distintas plazas del país".
“La sordera del Gobierno”
A su turno, los dirigentes de Libres del Sur y del Frente Amplio Progresista Federico Masso y Belén González Navarro salieron al cruce de las declaraciones del jefe de Gabinete Juan Manuel Aval Medina, quien dijo que "al Gobierno no le preocupa el cacerolazo, a esa gente que marchó le importa lo que pasa en Miami y no aquí"
También apuntaron contra el senador ultrakirchnerista Aníbal Fernández, quien en alusión al cacerolazo nacional señaló: "No se cuáles son los planteos que hicieron los manifestantes".
"Pocas dudas caben que la sordera del Gobierno persiste. También la arrogancia de argumentar que los que se movilizaban no eran votantes suyos, por lo que nada había que considerar", replicaron los dirigentes.
Masso y Gonzáles Romano aseguraron que "el mensaje que los manifestantes dejaron ayer fue muy claro, mas allá de la natural heterogeneidad de acciones así de masivas: no están de acuerdo con la soberbia, con la reelección de Cristina, el autoritarismo, la falta de respuestas a cuestiones angustiantes como la inseguridad y la inflación, con la corrupción y la agresividad kirchnerista", precisaron, para terminar.






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