Alperovich y el crimen del estudiante: “No tienen perdón de Dios”

El Gobernador se refirió al caso del joven al que asesinaron el jueves por la noche para robarle un par de zapatillas en Buenos Aires al 1.000. “Los que hacen esto no tienen vergüenza”, afirmó.
El gobernador José Alperovich afirmó ayer que los autores del crimen del estudiante catamarqueño Gonzalo Barrionuevo (24), a quien mataron de un balazo el jueves por la noche en calle Buenos Aires al 1.000 para robarle un par de zapatilla, "son desgraciados" que "no tienen perdón de Dios".

En declaraciones a la prensa, antes de partir rumbo a Buenos Aires, donde ayer por la tarde acompañó a la Presidenta durante un acto (ver página 6), el Primer mandatario se refirió al caso que conmovió a los vecinos de Villa Alem, en la zona Sur de la Capital tucumana.

"Estamos trabajando, pero la verdad son desgraciados, no hay palabras para decirles. Para robar zapatillas y una mochila, matarlo…no", exclamó el Mandatario y agregó: "Es una desgracia, infelices. Estuve hablando anoche con el jefe de Policía. Aparentemente hay dos sospechosos que están presos. Lo que hacen… no tienen vergüenza", remarcó el mandatario.

Cuando se le preguntó si las leyes vigentes no son suficientes para combatir el delito, Alperovich respondió que "independientemente de las leyes (los autores del crimen) son unos infelices, cómo van a hacer eso. No tienen perdón de Dios", sentenció.

Según consideró el titular del Poder Ejecutivo, en estos hechos "la droga tiene que ver, a la gente normal no le entra en la cabeza que por una zapatilla o un celular se mate a mansalva a una persona", argumentó.

Tras informar que ya se dio aviso a los padres del joven Barrionuevo, quien era oriundo de la localidad catamarqueña de Santa María y estudiaba Educación Física, el Gobernador opinó que el crimen "es una desgracia. Es indescriptible, no hay perdón. Cuál es el sentido, no hay explicación", completó.

No es la primera vez que el titular del Poder Ejecutivo utiliza esos términos cuando el flagelo de la inseguridad golpea a la sociedad tucumana. En noviembre de 2011, cuando el joven Iván Seneke fue asesinado por un delincuente que quiso robarle la mochila, Alperovich había utilizado casi las mismas palabras. "Cómo van a hacer esto, no tienen perdón de Dios, no se concibe gente normal, gente de bien con esta actitud", había exclamado en esa oportunidad.

Lo cierto es que pese a las expresiones de lamento y bronca de Alperovich cada vez que la inseguridad golpea a la sociedad tucumana, la delincuencia sigue floreciendo en el "Jardín de la República", sin que el Estado encuentre las herramientas necesarias para combatirla.

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