El intendente Ricardo Alonso cumplió el lunes con el mensaje que marca el inicio de un nuevo período ordinario de sesiones del Concejo Deliberante. Fue un mensaje tibio. Y tan breve que los ediles casi no tuvieron tiempo de acomodarse en las bancas, cuando ya tenían que abandonar el recinto. Los únicos aspectos que destacaron fueron algunos elogios para la oposición y algunas críticas para el bloque oficialista.
Después, Alonso dejó un repertorio de frases hechas, como la apelación a la búsqueda de consensos. Intentó en esta ocasión ofrecer un discurso que desarrolle aspectos de la política local, en lugar de la tradicional enumeración de hechos y anuncios relacionados con la gestión, explicaron desde el Ejecutivo. Pero quedó a mitad de camino.
El intendente no explicó el rumbo que le quiere imprimir este año al Gobierno municipal. Tampoco indicó aspectos fundamentales relacionados con el Presupuesto y precisiones del plan de obras que pretende llevar adelante en una localidad que necesita con premura de infraestructura.
Dejó tres páginas y media con un resumen de la gestión 2007-2010 a los concejales. Nada más. En ese informe señala que se puso en marcha el proceso de modernización del centro de esquí Cerro Bayo. También el inicio de los trabajos de la reconstrucción del edificio municipal.
El primero es una iniciativa de un grupo empresario. El segundo, una necesidad que surge por un incendio que destruyó en julio pasado parcialmente el Municipio.
Hay algunos hechos puntuales que se destacan, como el mejoramiento de espacios públicos. Pero no son obras o proyectos que garanticen el desarrollo de esta localidad. No hubo ninguna definición relacionada con la problemática social, que es una de las deudas del Gobierno de Alonso y de la Unión Vecinal Angostura Comunal (UVAC).
Cinco líneas informan de lo que se hizo en el tema viviendas. No hay ninguna explicación de porqué no se construyó ninguna. Tampoco porqué no se entregaron las escrituras de los lotes.
Alonso enfrenta la segunda parte de su mandato envuelto en una crisis interna que lo condiciona. El problema es que la ciudadanía espera señales claras del intendente. Aunque por ahora, sólo hay mensajes confusos.

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