Almeyda: "Hice un curso acelerado de técnico"

Almeyda: "Hice un curso acelerado de técnico"
El técnico millonario, un símbolo del club, afrontó como conductor en el año más traumático de la historia; "Quiero disfrutar", dijo, acerca de su futuro.
El 15 de mayo de 2011, River pierde con Boca por 2 a 0, en un polémico clásico con errores arbitrales y es expulsado el viejo guerrero, que se besa la camiseta en una Bombonera enloquecida. El 22 de junio del mismo año, River pierde contra Belgrano por 2 a 0, en Córdoba, y así se despide el símbolo que había regresado con las piernas frescas y el corazón caliente. No juega el partido del ocaso, suspendido por su impetuosa manera de correr, luchar y marcar. Se retira ese mismo día, el que nunca nadie jamás se imaginó. El 27 de junio, sellado el triste adiós de Juan José López, Matías Almeyda se viste de entrenador, así, sin darse cuenta, así, con el fuego entre sus manos.

Un nuevo mundo: River en la B Nacional. Un mundo nuevo: Almeyda con el pizarrón y los pases cortos. Un traumático sendero de miles de espinas y algunas rosas. Un título, un regreso. Un drama futbolero que tiene desahogo: lágrimas con sus colaboradores, lágrimas con su mujer Luciana. Lágrimas para el hombre más querido, ya sin la banda roja en diagonal en el pecho. Con otros deberes. "Hice un curso acelerado de técnico. Este año equivale a siete años normales. Estoy feliz, porque conseguimos el objetivo. De a poco, estamos llevando a River a ser el de antes, con muchos jóvenes de las inferiores", comenta el técnico hincha. Para bien y para mal: el entrenador fanático.

"Le agradezco al hincha, que llenó todos los estadios. River volvió a ser, en otra categoría, el equipo más convocante. A partir de ahora, vamos a volver a ser uno de los equipos más importantes del mundo", cuenta Almeyda, que sufrió, lloró y celebró con la satisfacción de haber logrado todo. El ascenso, el título. En otra angustiante puesta en escena. "Fue el peor año de un club con una historia muy rica, pero por fortuna conseguimos el objetivo. Ahora quiero disfrutar, quiero celebrar este momento porque la pasamos mal durante todo el año", cuenta el entrenador que no se olvida de donde venía. Y hacia donde va. ¿Seguirá en el club? ¿Dirigirá el equipo en primera? "Ahora sólo quiero disfrutar", advierte. Al parecer, habría reparos hacia el cuerpo técnico, aunque pocos imaginan al Pelado lejos de casa.

-¿Cómo lo vivieron?

-Pasamos el año más difícil, con los jugadores y los dirigentes. Por suerte, logramos el objetivo. Disfruto esto que nos costó mucho tiempo, mucho trabajo.

-¿Por qué volvió River a primera? ¿Qué tuvo que los demás no encontraron?

-Buscó siempre. Dentro de los errores que cometí, armamos un equipo ofensivo. Siempre estuvimos primeros o segundos, así que lo merecimos.

-¿Sufriste como un hincha con las equivocaciones?

-Hubo errores, pero el objetivo era éste. Hoy se termina este momento tan difícil para los hinchas. Devolvimos a River al lugar que se merece.

-¿De quién te acordás en este momento?

-Le agradezco a Dios, que me dio la tranquilidad necesaria para manejar un grupo en el peor momento de la historia del club.

-¿El apoyo psicológico fue clave para sobrellevar los peores momentos?

-Soy un entrenador abierto, con ganas de seguir mejorando. Por eso, necesitamos el apoyo psicológico. Para ganarle al miedo y a las dudas, por las que sufrimos hace un año atrás. La unión del grupo fue fundamental.

-¿Crees que se pudo sufrir menos? ¿No se pudo lograr el ascenso tiempo atrás?

-Se sufrió, pero siempre en posición de ascenso directo. Todo sirve para el aprendizaje. No fue fácil este torneo, todos los equipos de arriba, en los últimos partidos, perdieron puntos. La historia pesó.

La historia volvió a su lugar. A su modo, también, por Matías Almeyda. El viejo guerrero sentimental.

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