“El alma del kirchnerismo es la gestión”

“Los opositores no cuentan con un liderazgo que logre encantar a la sociedad”. Por Guido Braslavsky, corresponsal del Multimedio Nuevo Diario-LV11, en la Casa Rosada.

Hace varios años, en los comienzos del gobierno de Néstor Kirchner, en el área de comunicación presidencial, en la planta baja de la Casa Rosada, había un enorme mapa político de la Argentina, en el que los funcionarios iban pinchando con chinches de colores los pueblos y ciudades que el Presidente visitaba. La constancia para clavar chinches duró un tiempo prudencial, el del entusiasmo de los primeros meses. Porque con el paso de los años hubiera sido necesario agregar mapas en la pared y encimar muchas chinches para dar cuenta de todas las visitas y actos presidenciales en el país. Es que Néstor Kirchner y desde diciembre de 2007 su esposa Cristina han recorrido de manera incesante la Argentina. En este sentido, la visita de la semana pasada para celebrar el aniversario de Santiago del Estero -una ciudad donde siempre tuvieron muy buena recepción- es muestra de un estilo político que le otorga un rol central a la amplificación del mensaje por los medios de comunicación, pero sin dejar de privilegiar el ganar la calle y el contacto directo con la gente.

Una y quizá dos veces por semana -en promedio- Cristina visita alguna provincia, e igualmente al conurbano bonaerense o el interior de Buenos Aires, provincia clave en el Padrón Electoral (38 por ciento) en la que los Kirchner consolidaron su poder con el triunfo sobre el duhaldismo de Cristina senadora en 2005.

Con vistas a la gran pelea de 2011, mientras el matrimonio presidencial, junto o separado, multiplica su presencia en el territorio -Kirchner, claro, con agenda más ligada a su rol de titular del PJ- la oposición sigue sin afirmarse. Y en el heterogéneo grupo con aspiraciones de llegar a la Casa Rosada tampoco asoma un liderazgo que logre encantar a la sociedad, al menos hasta un punto que inquiete severamente a los Kirchner.

No es que el oficialismo la tenga fácil y el desgaste de años de gobierno siempre es un factor. Pero el kirchnerismo se aferra a la gestión como su principal arma. La pelea es también por la iniciativa política frente a una oposición que -sobre todo desde la Cámara de Diputados- busca imponer su propia agenda.

Esta semana, el Gobierno pudo anunciar un aumento de las jubilaciones del 16,9 por ciento desde el 1 de setiembre (totalizará más del 25 por ciento este año), la suba de $180 a $220 de la Asignación Universal por Hijo, una baja de la desocupación de casi un punto en el segundo trimestre del año, en que se ubicó en 7,9 por ciento. El tema jubilaciones fue una repuesta al proyecto opositor de llevar la mínima al 82 por ciento móvil respecto del salario mínimo, hoy en $1.500. Monto, por otra parte, que se incrementará en breve, ya que el Consejo del Salario Mínimo que debe fijarlo fue convocado para este martes.

Otra batalla que se viene en agosto involucra las retenciones agropecuarias. El 24, la oposición dejará caer en Diputados las facultades delegadas al Ejecutivo. El Gobierno no podrá fijar en adelante los montos de los derechos de exportación. Pero varios ministros ya advirtieron que el esquema actual de retenciones seguirá vigente. La oposición busca consensuar un proyecto de ley para bajarlas, y recortar unos $2.000 millones de los alrededor de U$S 8.500 millones que van a las arcas fiscales. Falta bastante todavía, pero en la Casa Rosada, en voz baja deslizan que el veto presidencial “es parte de las reglas de juego” si esto prosperase. Entretanto, una fuerte versión indica que la presidenta Cristina Kirchner podría anticiparse y anunciar rebajas que beneficien a los pequeños productores, el próximo 18 de agosto cuando concurra a la celebración por el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario. Un asunto que ya genera divisiones en la Mesa de Enlace entre la Federación Agraria y la Sociedad Rural.

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