Alivio mundial: acuerdo en EE.UU. para evitar el default

Alivio mundial: acuerdo en EE.UU. para evitar el default
Lo alcanzaron anoche demócratas y republicanos; lo vota hoy el Congreso
WASHINGTON.- Fue un final agónico: casi sobre el plazo límite para que el país entre por primera vez en su historia en moratoria o se salve de ese abismo, el presidente Barack Obama anunció anoche un "acuerdo" entre demócratas y republicanos con el objeto de elevar el techo de deuda y dotar así de recursos a un Estado que, desde hace tiempo, gasta más de lo que recauda. De esa forma, se evitó el riesgo mayor de que Estados Unidos ingrese a partir de mañana en lo que podría haber sido un "catastrófico" default.

El mensaje de Obama se produjo poco antes de las 21, hora local, y con eso se puso un cierre a semanas de enorme tensión durante las que Washington sufrió un fuerte desgaste en su imagen de liderazgo, por culpa de un inédito proceso en el que, por momentos, se mostró al borde de una incapacidad de respuesta inimaginable en una potencia mundial.

Un default "habría tenido un efecto devastador en nuestra economía'', dijo Obama desde la Casa Blanca. El mandatario expresó su agradecimiento a los líderes de ambos partidos.

"Si me preguntan, no es éste el acuerdo que yo hubiese querido", admitió Obama, al reconocer las generosas concesiones que hizo a los republicanos que, presionados por el movimiento ultraconservador Tea Party, condicionaron el permiso de endeudarse a cambio de un duro ajuste en el presupuesto.

El plan prevé recortes del gasto por tres billones de dólares -con la posibilidad de que incluya planes sociales y de apoyo médico- y no contempla un aumento en los impuestos, con lo que parece haber habido una fuerte cesión de posiciones por parte del presidente.

A cambio, lo que retuvo Obama fue el compromiso republicano de que el tema de la deuda pública del país no volverá a debatirse hasta después de las elecciones del año próximo, tal como él quería.

Lo que hizo Obama fue anunciar un acuerdo y, con eso, enviar una poderosa señal de tranquilidad a los mercados internacionales en su apertura. El discurso se produjo en plena noche de Washington, pero a las 9 de la mañana de Tokio, con buena parte de las bolsas asiáticas ya operando. Las primeras reacciones fueron positivas.

"Un acuerdo no lo es hasta que no está aprobado", advirtió anoche a LA NACION un asesor republicano, al dar cuenta del difícil tránsito legislativo que todavía le queda por delante al plan. La principal duda está en la Cámara de Representantes, donde hay posiciones radicales tanto entre los demócratas como los republicanos, pero la expectativa es que logrará ser aprobada.

El acuerdo parece levantar enormes ampollas. Los demócratas no digieren la idea de que no haya un aumento paralelo de impuestos y que el presidente haya aceptado recortes -"modestos", dijo, pero recortes al fin- en los programas de ayuda en salud a personas mayores y de menores recursos.

Los republicanos parecieron quedar en mejor posición, pero en todo este desgastante proceso revelaron lo expuestos que están al extremismo del Tea Party, el movimiento conservador que reclamó a los representantes del partido que no aprueben más gastos si no se produce un recorte paralelo del presupuesto.

Obama dijo que el acuerdo "despeja la incertidumbre", pero aún no tuvo el visto bueno de ninguna de las cámaras. De hecho, en el momento de anunciarlo, la mayoría de los legisladores desconocía los detalles del plan, de los que empezaban a enterarse con informes de sus respectivos jefes de bloque.

"Esperemos poder votar esto lo antes posible", dijo el vocero de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner. "Este no es el mejor acuerdo del mundo. Pero cumple con todas las demandas de nuestro partido, y demuestra lo mucho que hemos cambiado los términos del debate en esta ciudad".

Fue un domingo atípico en Washington, con intensas negociaciones a lo largo del día. La jornada empezó con una señal de optimismo sobre un posible acuerdo pero, al aparecer nuevas complicaciones, se renovaron las señales de alerta.

"El mundo mira a Estados Unidos con inquietud, ansiedad y preocupación, pero también con esperanza", dijo la directora gerenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en una entrevista televisiva. "La inestabilidad nunca es una buena idea. La incertidumbre y el miedo que surgen de lo que puede ocurrir mañana [por hoy] están generando demasiada inestabilidad", añadió.

Lo que trascendió del entendimiento revela un doloroso retroceso en las pretensiones de Obama: se habla de un recorte de gasto de tres billones de dólares -con impacto en planes sociales y sistemas de salud- y sin ningún aumento de impuestos, al menos, durante una "primera etapa", de duración incierta.

Según The New York Times, el acuerdo incluiría una "segunda parte", con la creación de una comisión específica para estudiar y aplicar nuevos recortes del gasto, bajo la amenaza de que, si no consigue consenso en eso, habrá recortes "automáticos" en el presupuesto, imposibles de detener, en un mecanismo definido como "gatillo".

Nancy Pelosi, la líder demócrata en la Cámara de Representantes, admitió el debate interno que esto genera en su bloque. "Todos tenemos que ser capaces de apoyarlo o ninguno de nosotros será capaz de apoyarlo", señaló.

Cuando faltan apenas unas horas para que, mañana, comience técnicamente una moratoria de pagos, el principio de acuerdo que se bosquejó a lo largo del día sirvió para insuflar optimismo dentro y, sobre todo, fuera del país.

De hecho, en su apertura y pese a que aún no había señales concretas de nada, los mercados asiáticos parecieron descontar que la solución, finalmente, se produciría.

"Lo que veremos, entonces, [si se aprueba el acuerdo] es que las bolsas se recuperarán en grande", pronosticó John Brady, vicepresidente de futuros y opciones de la operadora MF Global.

El papel del Tea Party

Anoche, al menos, parecía incuestionable el triunfo del movimiento conservador del Tea Party. A ellos se les reconoce haber forzado a los republicanos a atar el aumento del tope de deuda a una reducción del gasto."El techo de la deuda es sólo una parte del problema que enmascara otro mayor y ése es que este gobierno gasta demasiado y que los ciudadanos no estamos dispuestos a seguir financiando ese gasto monumental", dijo Amy Kramer, del Tea Party Express. "No queremos un pacto. Son los pactos los que nos trajeron hasta esta situación: queremos una solución", añadió.

"No votamos a los republicanos por convicción sino sólo porque nos prometieron no votar más gastos si no se reducían los existentes en igual proporción. Si nos dan ahora la espalda, no olvidaremos esa traición", ratificó, afuera del Capitolio, Ryan Hecker, líder de Contract from America, otro de los tantos grupúsculos del movimiento. Para mantener la presión, grupos de militantes rodearon ayer nuevamente el Capitolio para recordar "el castigo" que habría contra aquellos que den la espalda a lo que prometieron.

El Tea Party se hizo fuerte entre los republicanos a partir de las elecciones de noviembre pasado. A cambio de su respaldo, buena parte de sus candidatos juraron terminar con la política tradicional de Washington y no subir los impuestos ni un solo centavo si no se baja el gasto en igual proporción. Son pocos, hoy, los legisladores republicanos que se animan a olvidar ese juramento y fue contra ese muro que chocó la pretensión demócrata de aumentar la deuda casi por automatismo, tal como -según palabras de Obama- "se vino haciendo, por lo menos, en los últimos diez años".

EL ACUERDO

* Límite de deuda: el techo del endeudamiento, actualmente en 14,3 billones de dólares, se elevaría 2,1 billones más, lo que evitaría el default y alcanzaría hasta 2013.

* Ajuste: el gobierno se compromete a recortar gastos por US$ 2,5 billones en dos etapas.

* Comisión bipartidaria: será creada para que recomiende recortes por 1,5 billones de dólares, decisión que votaría el Congreso en diciembre. De no hacerlo, un ajuste entrará en vigor automáticamente en 2013 en Defensa y otras áreas.

EN VOZ ALTA

"[El default] habría tenido un efecto devastador en nuestra economía"

Barack Obama

PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

"No es el mejor pacto, pero muestra que hemos cambiado los términos del debate en esta ciudad"

John Boehner

LIDER REPUBLICANO EN LA CAMARA BAJA

"EE.UU. honrará sus obligaciones"

Nancy Pelosi

LIDER DEMOCRATA EN LA CAMARA BAJA

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