La inflación en la provincia de Santa Fe fue de 0,9 por ciento y en el aglomerado Rosario de 0,8 por ciento, según informó ayer el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec).
Los aumentos tarifarios e impositivos que se vienen registrando desde fines del año pasado movieron el reloj de la inflación derivada de los servicios públicos. En enero, los precios de los servicios, que representan el 30,72 por ciento de la canasta relevada por el Ipec, subieron 2,8 por ciento, mientras que los costos del conjunto de bienes (69,28 por ciento de la canasta) subieron 0,4 por ciento.
En aquel mes, los precios de los servicios asociados al rubro vivienda, entre los que se incluyen impuestos, tasas y tarifas, subieron 4,8 por ciento, mientras que los de los alimentos, un 0,4 por ciento.
En febrero, los precios de los alimentos subieron 0,7 por ciento y los de vivienda y servicios básicos, 1,2 por ciento. La canasta de bienes subió el mes pasado 0,7 por ciento y los servicios 1,3 por ciento. En el segundo mes del año también se incremento el ritmo de suba de precios de indumentaria (0,6 por ciento), atención médica y gastos para la salud (1,4 por ciento) y transporte y comunicaciones (1,7 por ciento).
Lejos de significar una moderación en el impacto de las subas de los servicios, los datos del Ipec parecen indicar que mientras las alzas de impuestos, tasas y servicios operan ya sobre un piso más alto, ahora son los bienes los que buscan capturar los mayores ingresos por inflación.
Cuando recién se cerraron las paritarias, que en el sector público muestran porcentajes de aumentos inferiores a los del año pasado, las alzas de precios de los bienes se aceleraron en febrero y marzo, impulsadas por el traslado de los mayores costos de los servicios por parte de las empresas, la cobertura patronal frente a los aumentos paritarios, las restricciones a la importación y el stockeo y acaparamiento de las industrias y comercios que tienen la mercaderia y en un mercado protegido de la competencia externa.
Especulación. Esta reacción, contracara de la protección al mercado interno que el gobierno nacional ejerce para proteger a la industria nacional de la crisis, se pone en evidencia con las denuncias sobre faltantes de mercadería en las góndolas, parcialmente neutralizados cuando la Secretaría de Comercio autorizó nuevas subas en productos de consumo masivo y en las quejas de los propios industriales que tienen dificultades para que sus pares les vendan insumos.
Este comportamiento abiertamente especulativo y vinculado a la vocación de los formadores de precios de apropiarse de una mayor parte del ingreso antes de comenzar a conversar sobre aumentos salariales ya presionan fuerte sobre los resultados que en treinta días se den a conocer sobre la inflación de marzo en la provincia. En los bolsillos, ya se puede percibir.
Sube el dólar paralelo
El dólar para fugar capitales (bonos que se liquidan en el extranjero) subió ayer a 5,28 pesos y el marginal a 4,95 pesos en la city porteña. Se trata de una cotización récord que, paradójicamente, se da en una jornada en el que el Banco Central compró 115 millones de dólares. En el mercado minorista formal, sujeto a las restricciones de la Afip, el dólar subió apenas a 4,375.
El repunte de la cotización de la divisa en el mercado negro responde básicamente a la especulación de empresarios e inversores con ingreosos suficientes como para operar en esas plazas, y que traslada su psicosis a algunos pequeños ahorristas. Es, en ese sentido, expresión de un “malhumor” que no encuentra fundamento en la capacidad del organismo monetario para administrar el mercado de divisas. De hecho, llevó 3.155 millones de dólares en el año.
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