Alicia y Cristina se reencontraron después de una semana complicada

La Presidenta no asistió al velorio de la pareja de la ministra, quien a su vez no fue al acto de cierre de campaña del miércoles en el teatro Coliseo.
Cristina Kirchner y su cuñada, Alicia, se reencontraron ayer en Río Gallegos. Fueron a almorzar. La jefa de Estado llegó a la capital de Santa Cruz el jueves a la noche. Alicia estaba desde antes. Hace una semana falleció su pareja, Elvio Macchia, después de una cirugía programada de cervicales en una clínica porteña. Era un ex concejal de San Pedro, asesor y confidente de la ministra. Tenía 63 años. Sus restos fueron inhumados el viernes en Baradero. Pero la Presidenta, si bien suspendió su actividad oficial, no acompañó a Alicia en el duelo. Ella tampoco asistió al acto de cierre de campaña, el miércoles, en el teatro Coliseo de la Capital Federal.

Alicia está deprimida. En menos de un año perdió a su hermano, el ex presidente Néstor Kirchner, y a Macchia. Había estado casada antes con el operador político de los K en Catamarca, Armando “Bombón” Mercado, con quien tuvo dos hijas, Romina y Natalia. Pero después de muchos años sola, Macchia se convirtió en su compañero de ruta. Fueron dos pérdidas, con un duelo que parece interminable.

Además de Alicia, Cristina está acompañada en Gallegos por sus dos hijos, Máximo y Florencia, y por su nuera, Rocío García. Florencia visitó ayer la tumba de su padre y luego recorrió la obra del mausoleo que se levanta en las afueras del cementerio para depositar los restos del ex presidente.

Eso ocurrirá el jueves, fecha en que se cumple un año de la desaparición física de Kirchner. Ese día habrá varios homenajes: colocarán una estatua en Río Turbio, de bronce, mandada a hacer por Edgardo Depetri. Y algunos dicen que varios presidentes de Latinoamérica viajarán a Santa Cruz para un gran acto, aunque eso fue desmentido por Presidencia de la Nación.

Un peronista histórico. Macchia conoció a los Kirchner durante sus años de estudio en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata. Se reencontraron en 2003, cuando Néstor alcanzó la presidencia. Fue nombrado como funcionario por pedido de Alicia. Su último cargo fue de asesor en el ministerio.

Sorprendió, por eso, que Cristina no viajara a despedir los restos de su concuñado. No tanto que Alicia no estuviera en el acto de cierre de campaña, dado que habían pasado muy pocos días del fallecimiento de su pareja. Fue la única ministra que no asistió al evento. Ayer, después de una semana de la muerte, volvieron a verse. Ni ella ni Cristina atraviesan un buen momento. La Presidenta todavía se emociona cuando recuerda a Néstor. Durante el acto de cierre en el Coliseo se quebró varias veces. Y, sobre todo, se le pusieron los ojos llorosos viendo a sus hijos en primera fila. “El está en todas partes, pero en ellos más que en ninguna otra persona”, dijo CFK desde el escenario del teatro. Una semana antes de las primarias, otra desgracia había rodeado a la familia. Su nuera, Rocío, perdía el embarazo y Máximo no pudo asistir al acto, que también se hizo en el Coliseo, en agosto.

Cristina, Alicia, Máximo, Florencia y Rocío esperarán las elecciones de mañana en Gallegos. Votarán allí. CFK volverá luego a Capital.

Un cierre con más casos de violencia

Dos nuevas denuncias sobre violencia política se sumaron ayer al balance negativo de la campaña electoral. En Caleta Olivia, Santa Cruz, la Unión Cívica Radical denunció un ataque, con disparos, a la vivienda del concejal y actual candidato a intendente, Facundo Prades.

Por otra parte, en Ingeniero Juárez, Formosa, el candidato a intendente del Partido Socialista, Juan Carlos Maldonado, fue agredido por un grupo de personas, que lo atacó a golpes de puño. Según señaló el dirigente, recibió golpes en la cara, propinados por “personas vinculadas al poder político local”.

Estos casos se suman a otros dos que se denunciaron el jueves. En la localidad bonaerense de Esteban Echeverría, una camioneta ploteada de Unión para el Desarrollo Social (Udeso) fue tiroteada cuando realizaba una pegatina. Según denunciaron desde el radicalismo, los agresores salieron de un local del dirigente piquetero Emilio Alí, que responde al intendente Fernando Gray. Por otro lado, en Mar del Plata, una patota agredió a trompadas a militantes y candidatos del Frente Amplio Progresista, cuando repartían boletas y volantes. Uno quedó con el esternón fracturado y posible daño pulmonar y otro con el codo fracturado. Según denunciaron en la Policía, la patota era del intendente, Gustavo Pulti.

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