La fábrica Pleco y el desarrollador Luis Ramero están detrás del prototipo, cuyo presupuesto es de $ 1 millón y apuntan a poder operar en el ciclo 2013-2014.
La alianza entre Pleco, la firma de maquinaria agrícola de Gubinelli, y el ingeniero rivadaviense Ramero, autor del sistema de conducción Ramé y de un sistema de recolección adaptado al mismo, implica desarrollar un prototipo a partir de una inversión cercana a $ 1 millón. Que en principio estará solventado en un 60%con subsidio a través del Idits (Instituto de Desarrollo Industrial, Tecnología y Servicios) de la provincia.
Las trabas a la importación no repercutieron demasiado a favor de los planes de las fábricas locales durante 2012; de hecho, el balance de una de las firmas caracterizadas del medio arroja el ingreso de al menos 18 unidades, mayormente de la reconocida marca New Holland. Ahora, la apuesta es poder llegar a la próxima campaña con el prototipo en marcha.
Bajo licencia italiana Comac, Pleco empezó en 2010 con su propio desarrollo de cosechadora de tiro para espaldero bajo. Por su parte, Ramero tiene diseñado un modelo básico para el sistema Ramé y ahora, con un estudio de mercado que le asegura demanda incipiente en zona Este, va por la fabricación en serie de un diseño superador. Y no se descarta que la alianza productivo-comercial pueda abarcar ambos modelos.
El diseño Ramé está pensado para terminar una hilera en 10 minutos, lo que significa un camión en menos de una hora; la cosecha manual puede llegar a insumir hasta medio día. El camino recorrido con el modelo Comac le permite a Gubinelli aportar ventajas comparativas en cuanto a costos: mientras una vendimiadora autopropulsada ronda U$S 450 mil, con otra tecnología el desarrollo de Pleco no supera 1/3 de ése valor.
"Actualmente, el comprador de una cosechadora mecánica no es el consumidor final sino alguien que presta el servicio tercerizado. Y prefiere una autopropulsada que le permite cubrir en poco tiempo unas cuatrocientas hectáreas, mientras que la nuestra es capaz de abarcar unas ciento cincuenta durante el mismo período", describe Gubinelli en cuanto a los aspectos diferenciales que podrían mejorarse.
Pero una mirada al mercado muestra algunas otras condiciones que dificultan la competencia. Mientras las marcas extranjeras permiten financiación, la espalda más estrecha de los fabricantes locales les dificulta dar facilidades.
Hacia el compre mendocino
Por lo demás, de acuerdo al empresario, sólo en la faz de ingeniería el prototipo tiene unos 4 meses por delante. Y algunos más para el proceso de fabricación.
Por ahora, a la iniciativa le falta pulir su presupuesto final para que el Idits apruebe la asistencia necesaria proveniente del Cofecyt (Consejo Federal de Ciencia y Técnica). Según su gerente, Gabriela Fretes, "estará destinada a fabricar la cosechadora definitiva, lo que incluye costos de ingeniería, diseño y materiales".
Otro tipo de ayuda en proceso está orientada al equipo producido por Pleco, ya que, de acuerdo a Fretes "a partir de las observaciones de algunos usuarios, requiere adaptar condiciones relacionadas a peso y potencia, además de la capacidad de la fábrica".
Hace poco más de un año, y cuando las DJAI (Declaraciones Juradas de Importación)aún no se hacían sentir a pleno, Asinmet (Asociación de Industrias Metalúrgicas de Mendoza) y la Corporación Vitivinícola Argentina analizaban cómo facilitar la inserción de los modelos "made in Mendoza" y así propiciar la mecanización paulatina de la cosecha a través de un "compre mendocino". Pero, con un mercado que reacciona lentamente y una demanda que a la hora de ser cuantificada aún no inclina la balanza, las definiciones se hacen esperar.
"La inversión necesaria, pese a ser inferior, debe ponerse en mano. Y hay una cuestión de confianza; aunque el prototipo funcione bien los usuarios quieren verlo trabajar. Todos tienen, en mayor o menor medida, problemas con la cosecha, pero a la hora de comprar optan por las máquinas importadas", analiza Julio Totero, titular de Asinmet.
Mientras tanto, la potencialidad de los desarrollos locales generó algunos contactos entre empresas metalúrgicas interesadas en la fabricación de las piezas básicas. Queda pendiente el eslabón que es levantar una la planta de montaje.
De todos modos, para Totero existe una lógica por modificar para poder progresar en el plan de convertir a Mendoza en un polo. El directivo observa que la desconfianza a partir del desconocimiento alimenta un círculo vicioso que requiere una "decisión política contundente" para romperse. Y para que, sustitución de importaciones mediante, "en 2014 se vean trabajando más cosechadoras de fabricación local".
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