Hay clima de ruptura. Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y cofundador del Pueblo de la Libertad (PDL) con Silvio Berlusconi, protagoniza una crisis en el gobierno conservador italiano. Fini amenaza con formar su propio grupo parlamentario (que se llamaría PDL-Italia) si el partido no se diferencia de la Liga Norte. El premier le advirtió que tendría que abandonar la presidencia de la Cámara.
En un principio, el vínculo entre Fini y Berlusconi parecía sólido desde que fusionaron sus respectivos partidos –Alianza Nacional y Forza Italia, respectivamente– para ganar las elecciones de 2009. Pero el poder de la Liga, que fue adquiriendo tras las regionales de marzo, puso en tensión a Fini, quien ya dijo en el pasado que con ellos "no se tomaría ni un café".
El reciente diálogo entre Fini y Berlusconi terminó de mal modo y, según testigos, fue "tumultuoso". Il Cavaliere le advirtió que su ultimátum supondría la ruptura del PDL, su renuncia a la presidencia de la Cámara y la consiguiente crisis en la alianza de gobierno. A la vez, el premier aclaró que él tenía buenas intenciones. "No soy yo el que quiere romper. Es él quien quiere irse, espero que pueda superar las incomprensiones", dijo Berlusconi. El tercero en discordia, Umberto Bossi, líder de la Liga, comentó: "Lo veo mal. Si hay ruptura, tendremos que convocar elecciones anticipadas".
Berlusconi no quiso ceder en las condiciones que le puso su socio. Quizá se deba a que no vea con tan malos ojos el llamado a elecciones, tres años antes de agotar la Legislatura. A esta tesis adscribe el diario El País de Madrid. "El jefe de Estado podría lanzar un nuevo plebiscito que, de salir bien, le permitiría sacar la reforma de signo autoritario que tiene en mente: nuevo sistema presidencialista a la francesa, reforma de la Justicia a fin de frenar la ‘persecución’ de los jueces y fiscales ‘comunistas’, y fiscalidad federal para satisfacer las aspiraciones regionalistas de la Liga." Por otro lado, la salida de Fini y sus 40 diputados y 20 senadores podría ser un número que no le cuadre al primer ministro.
Comentá la nota