Es por problemas de infraestructura y la falta de auxiliares de servicio. En el norte neuquino siete establecimientos educativos tienen inconvenientes con el abastecimiento de gas para la calefacción.
En esta capital, los alumnos de la Escuela Especial Nº 20 están sin clases hace 20 días por falta de auxiliares de servicios y problemas en las cloacas.
La directora del establecimiento, María del Carmen Jiménez, manifestó que los niños del turno mañana tienen suspendidas las clases hace tres semanas cuando se quedaron sin portero.
Además, comentó que al tener un solo baño para los docentes, el establecimiento debió cerrar sus puertas también para el turno tarde cuando el miércoles pasado se rebalsaron las cloacas.
“Finalmente decidimos parar y que se hagan responsables los que tienen que hacerlo”, aseveró Jiménez.
Por su parte, Graciela Rebullida, madre de una alumna de la Escuela Especial Nº 20 se manifestó muy preocupada porque “no hay respuestas de parte del Gobierno”.
“Desgraciadamente el problema que tiene mi hija sólo se puede atender en una escuela pública. Yo no pido grandes ayudas pero necesito que la escuela esté abierta”, afirmó Rebullida.
La mujer aseguró que los padres y docentes realizaron varios reclamos en el Consejo Provincial de Educación (CPE) pero la respuesta es que falta la firma de un funcionario.
“Te da mucha bronca que por una firma los chicos se queden sin contención. Es vergonzoso lo que están haciendo, el señor gobernador tuvo mucha bronca para con los docentes, pero en esta escuela no hicieron paro e igualmente los chicos no pueden ir a clase”, aseveró Rebullida.
El lunes próximo los padres realizarán una reunión para tratar de buscar soluciones.
Norte neuquino
Unos siete establecimientos educativos del Norte neuquino están sin clases ya que no tienen gas para enfrentar las muy bajas temperaturas.
Además, el albergue de Andacollo para jóvenes no podrá abrir sus puertas el lunes porque el CPE adeuda el alquiler y dinero de partidas.
Este albergue es para 25 estudiantes masculinos que van al CPEM Nº 11 y pertenecen a los parajes de Manzano Amargo, Los Miches o Barbarco. Los adolescentes viven en el albergue de lunes a viernes y regresan a sus casas los fines de semana.
Miguel Sprumont, secretario gremial de ATEN en Andacollo, comentó que este albergue “viene tambaleando hace bastante, y hoy (por ayer) les dijeron a los chicos que desde el lunes no van a poder quedarse ahí”.
“No está garantizado el funcionamiento por falta de las partidas de dinero, le están por cortar el gas, deben plata a los negocios de la zona que se utilizó para abastecer el comedor de los negocios y el alquiler hace un montón de meses”, afirmó Sprumont.
El docente explicó que los empleados del albergue dependen de distintas unidades de fomento pero que las partidas para su funcionamiento dependen del CPE.
Además, Sprumont informó que “la EPEA Nº 1 de Las Ovejas está sin gas hace 10 días, la escuela de Barbarco hace 15 días, el jueves suspendieron las clases en la escuela de Manzano Amargo y el miércoles en la de Lilio y Los Miches”.
En este sector de la provincia la calefacción de las escuelas se abastece de zepelines que necesitan continuamente recargas.
Tráilers
La directora de la Escuela Nº 356 de Valentina Norte Rural, María de los Ángeles Quesada, se mostró ayer “totalmente desanimada” ante la falta de soluciones.
Las clases están suspendidas desde el miércoles pasado luego de que el mal tiempo los dejó inundados y sin gas.
“La situación nuestra es así todos los años. Tenemos complicaciones con los tráilers que se nos inundaron, nos instalaron un baño nuevo pero desconectado. Estamos sin gas, sin calefacción, no hay abastecimiento”, denunció la directora.
Quesada recordó que las clases en la institución comenzaron en abril ya que les faltaban aulas. Finalmente el CPE les instaló dos nuevos tráilers.
“Con la nevada del miércoles se rompieron los sistemas de calefacción de las aulas móviles y estábamos trabajando con una temperatura ambiente de 14 grados. Tengo todo mojado en las aulas viejas”, afirmó Quesada.
La directora del establecimiento del oeste de la ciudad consideró: “Hasta acá llegamos, no se aguanta más. Queremos trabajar, pero necesitamos un techo”.
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