Walter BrownHubo un tiempo en el que el titular de la CGT, Hugo Moyano, se mostraba codo a codo con el gobierno kirchnerista.
Concurría a todos los actos oficiales. Aplaudía cada discurso. Acompañaba cualquier acción e iniciativa que partiera de la Casa Rosada. Sellaba rápidamente un acuerdo salarial en su gremio, para fijar la pauta de las paritarias en línea con lo pretendido por el Gobierno. A lo sumo, apelaba al índice de los supermercados para tomar distancia a la hora de acordar el porcentaje de incremento, pero nunca excedía el límite preacordado. Hoy apenas es invitado a un acto, cuando se presenta la oposición. No tiene contacto con la Presidencia. Acusa al Ejecutivo de darle la espalda a los trabajadores. Cuestiona la política de Derechos Humanos kirchnerista. Y, a las puertas de la paritaria docente, establece el descomunal aumento que el Congreso dispuso sobre sus dietas, como parámetro para acicatear al Gobierno por no homologar el 35% conseguido por Uatre e intentar establecer en el 18% la pauta salarial para este año. Antes, Moyano era parte fundamental del kirchnerismo. Hace unos días, lo comparó con el menemismo y ayer con el macrismo. ¿Algo está cambiando en la Argentina?, se preguntó la CGT en un comunicado. Sí, algo ha cambiado.

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