Cinco días después de las elecciones en las que quedó tercero, Ricardo Alfonsín sigue en campaña. Esta semana el candidato presidencial de Udeso ya se reunió con sus equipos técnicos para agradecerles su trabajo, analizó los pasos por seguir con su equipo y empezó a planificar giras por el país para cuidar los votos que sacó el domingo.
En cambio, Alfonsín ratificó su sociedad con su candidato a vicepresidente, el economista extrapartidario Javier González Fraga, que bajo el aplauso de un centenar de cuadros técnicos del radicalismo firmó su ficha de afiliación a la UCR .
"Ricardo sacó 2,4 millones de votos, no se va a volver a su casa", avisó sobre sus intenciones su amigo y diputado electo Miguel Bazze.
Hacia adentro del partido, Alfonsín necesita mostrarse activo para retener la cuota de poder que pretende y enfrentar mejor los reproches que ya empezaron a llegar.
Básicamente, el alfonsinismo y el resto del partido están enfrentados por una visión opuesta del resultado de las elecciones.
Para los primeros, Alfonsín fue el mejor candidato que la UCR pudo tener en medio del tsunami kirchnerista, y su esfuerzo los salvó del derrumbe del que no escaparon Eduardo Duhalde o Elisa Carrió.
Para los grupos que apoyaban la postulación de Ernesto Sanz o Julio Cobos, entre otros, los magros 11 puntos del domingo son culpa de errores del grupo de Alfonsín: consagrarlo como candidato único y sin competencia interna para las primarias, usar a Hermes Binner para posicionarse en la UCR pero después ir separados, y aliarse al peronista De Narváez .
Todos estos análisis van a aflorar el próximo miércoles, cuando se reúna la mesa de conducción de la UCR y confirme si el 16 de diciembre (la fecha más probable) se elegirá al nuevo titular del radicalismo, según confió a LA NACION el presidente saliente, el mendocino Sanz.
"Vamos a necesitar una conducción con mucha capacidad de diálogo dentro del partido, que apueste mucho a la unidad y a la vez se plante con firmeza hacia afuera, defendiendo nuestra condición de principal partido de oposición", opinó Sanz. "El domingo cerramos una etapa y abrimos otra. Necesitamos nuevos protagonistas", había repetido toda la semana.
Sanz y el grupo no alfonsinista imagina un candidato joven, del interior, que sea avalado por los radicales que gobiernan capitales provinciales (como Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Neuquén o Resistencia) y ciudades importantes.
Cerca de Alfonsín, en cambio, algunos deslizaron el nombre del bonaerense Juan Manuel Casella para conducir el partido en tiempos que imaginan complicados.
Al margen de estas diferencias, dirigentes importantes de los dos sectores se reunieron esta semana en reserva para buscar un nombre de consenso y evitar la pelea anunciada para diciembre. El tema es más complicado porque también deberán definir la conducción de sus bloques del Senado y de Diputados. Y al fin y al cabo, se trata de quedarse con una cuota de poder..










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