El diputado ratificó su decisión de pelearle a Cobos la candidatura presidencial de la UCR.
Alfonsín habló moviendo los brazos de un lado a otro, gesticulando con un tono de voz que recuerda invariablemente a su padre. Cerró su exposición empapado de sudor, ligeramente eufórico: “¡Vamos a ganar las elecciones en el 2011, y en el 2015 también!”.
El estadio entero entonces aplaudió, se escucharon los bombos desde el fondo, se agitaron las banderas y la multitud cantó “¡Al-fon-sín!”. En el escenario, acompañaban al diputado su candidato a presidente del Comité Provincia, Miguel Bazze; el jefe de bloque de los senadores de la UCR, Gerardo Morales; y el ex gobernador del Chaco, Angel Rozas. Alfonsín evitó en todo momento nombrar a sus adversarios. “ No voy agredir, nunca desde la política” , se excusó. Fueron los demás oradores los que criticaron a Moreau, Storani y sus candidatos a delegados al Comité Nacional, Pedro Aizcoti, y al Comite Provincia, Eduardo Santín. Sin nombrarlos, los vincularon directamente al gobierno de los Kirchner .
Dijo Bazze: “No nos resignamos a golpear la puerta de los intendentes del conurbano para pedirle nombramientos. Quremos gobernar la provincia”. Había empezado remarcando que después de 20 años de gobierno peronista, la provincia de Buenos Aires empeoró todos sus índices.
Dijo Morales: “Ahí están esas segundas líneas con conchabos en la ANSeS, cercanos a Boudou. Nosotros queremos consolidarnos como la alternativa. Acá hay un proyecto nacional”.
Rozas fue quizás más duro: dijo que Moreau y Storani actuaban con “egoísmo” porque no veían que Alfonsín tenía algo más que un “apellido ilustre”: “Tiene un volumen político a nivel nacional que es un orgullo”.
Alfonsín fue el más conceptual de todos. Destacó el valor de la política por sobre la sociedad de consumo, celebró a la militancia como salida para la crisis, pidió que se lo siga para concretar una “verdadera democracia social”: se lamentó porque a la pobreza que aqueja la país “se le sumó la desesperanza”. Y pareció hablar sobre los Kirchner cuando dijo que tener al “todo o nada” como precepto es una “irresponsabilidad”: “Lograr consensos no es claudicar en los principios”. En la platea había diputados como Eduardo Costa, de Santa Cruz; Ricardo Gil Lavedra, de Capital Federal; Ulises Forte, de La Pampa; o Carlos Ulrich, de Chaco.
Alfonsín había aguardado el comienzo del acto sentado en un banco despintado de los vestuarios de Ferro. Fumaba mirando al piso, con la mirada perdida, como temblando. Después se le pasó.













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