El radicalismo bonaerense es escenario por estas horas de una nueva pulseada interna que enfrenta al sector orientado por Ricardo Alfonsín y a un armado liderado por sectores aliados a Julio Cobos.
Con poco más de cuatro meses de diferencia, esta vez el motivo que pone una vez más frente a frente a alfonsinistas y cobistas es el control de un organismo estratégico de gobierno del radicalismo provincial: la Convención partidaria.
Ese órgano está convocado para el próximo sábado en Vicente López, donde los convencionales electos el 6 de junio deben nominar autoridades. La importancia del control de la Convención radica en que es el cuerpo que decide, nada menos, que las políticas de alianzas del radicalismo provincial cuando la cita electoral de 2011 está prácticamente a la vuelta de la esquina.
Pero no sólo eso estará en juego. La integración de la no menos estratégica Junta Electoral -que hace y deshace en los procesos electorales- estará puesta en juego en la pulseada del fin de semana.
QUORUM Y SONDEOS
Pero la reverdecida pulseada que tiene el aditamento de la pelea nacional llega cargada de incertidumbre. Ocurre que el primer paso para reunir la Convención y elegir autoridades es lograr quórum y, si bien los sectores de Alfonsín y el que integran el cobismo junto a Leopoldo Moreau y Federico Storani dicen que pueden reunirlo por sí solos, lo cierto es que ni unos ni otros tienen certeza de llegar al número mágico de 172 convencionales que les permitiría arrancar la reunión y elegir autoridades.
Quizás producto de esa incógnita, ayer hubo una reunión de los diversos sectores en el Comité Provincia convocada por su presidente Miguel Bazze, en la que se analizaron varias alternativas. El alfonsinismo planteó una integración de todos los sectores, pero pretende quedarse con la presidencia de la Convención y mayoría en la Junta Electoral integrada por cinco miembros como reflejo de "la nueva mayoría" surgida de la interna de junio.
En el campamento opositor existen posturas disímiles. El cobismo puro reclama que la Convención debe quedar para un dirigente de este armado "para darle equilibrio al partido". Otros dirigentes, en cambio, se mostrarían proclives a reconocerle al alfonsinismo la presidencia, pero con una integración de todos los sectores y un reparto en la Junta Electoral que dejaría al Rapaca en minoría.
En el medio, algunos grupos se mueven entre uno y otro sector, conscientes de que el aporte de un puñado de convencionales podrían inclinar la balanza.
Por lo pronto el alfonsinismo estaría proponiendo como presidente de la Convención al dirigente de Rauch, Mauricio Esponda. El resto prefiere guardarse cartas y nombres a la espera de cómo evolucionen las negociaciones que se esperan febriles hasta el mismo momento del inicio del cónclave.





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