Alfonsín, autocrítico: “Asumo los costos políticos”

Alfonsín, autocrítico: “Asumo los costos políticos”
El candidato a la presidencia, Ricardo Alfonsín, admitió que hubo errores en la campaña que determinaron el flojo desempeño en la primarias, luego de escuchar cuestionamientos durante una reunión del Comité Federal de la UCR.
Ricardo Alfonsín se hizo cargo. La dura pulseada interna en el radicalismo que ha protagonizado el candidato presidencial, después del trago amargo que significó el 12,26% obtenido en las elecciones primarias, obligó al hijo del ex presidente a aceptar que no sólo fue comunicación lo que falló.

En un primer reconocimiento de la mala estrategia de su campaña comenzó ayer su discurso final ante el Comité Federal afirmando que hizo todo lo que creía que debía hacer pero “que no quiere decir que haya hecho lo correcto”, señaló.

La frase fue la puntada inicial de un largo análisis de “mea culpa” en la que intentó diseccionar la razón del magro resultado y de la abultada diferencia con la presidenta Cristina Fernández. Sus palabras fueron leídas como la respuesta a una exigencia de sus contradictores internos en la Unión Cívica Radical para que asumiera la responsabilidad de las decisiones que llevaron al lejano segundo lugar que ocupó la fórmula presidencial Alfonsín-González Fraga en las primarias.

En un discurso que fue por momentos una típica arenga de campaña y en otros un aliento hacia adentro de las filas radicales para levantar el ánimo, porque “hay vida después del 23 de octubre”, Alfonsín además intentó una justificación y defensa de su alianza con Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires. “Reivindico este acuerdo”, enfatizó, y descartó que hubiera sido sólo por razones electorales.

En una clara respuesta a lo que internamente ha sido la mayor piedra en el zapato de muchos boinas blancas, el aspirante a la presidencia de la Nación explicó que el vínculo respondió a los programas y al diagnóstico de lo que sucede en el territorio bonaerense porque, dijo, “allá vive la mayoría de los problemas nacionales”.

Aunque lavada, la explicación no soslayó la respuesta a algunos cuestionamientos internos que juzgaron su acercamiento al peronista disidente: “Queríamos ganar, y ganar en la provincia tiene un impacto”, afirmó. En un momento de exaltación cuestionó a quienes lo criticaron por la contradicción que significó esa alianza con el discurso tradicional de centro izquierda al cual el representa.

Explicó que había hecho el acuerdo “sin sacrificar un ápice” sus convicciones, y en un tono más alto pidió “¡que me cuenten una sola contradicción!”. Ya con voz más calmada concluyó que pese a todo no va a dejar de hacer cosas por miedo a pagar costos políticos. “Estoy dispuesto a asumir los costos políticos” de las decisiones que tome en política, puntualizó.

La fuerte autocrítica, como no había hecho hasta ahora, también tuvo su aparte de reconocimiento a razones externas que ligó a acciones del Gobierno nacional, aunque a estas intentó bajarles el precio.

Las condiciones favorables, según dijo, se apreciaron por contraste, y que hacen parecer la situación actual de la Argentina como “que estamos mejor”. Entre ellas apuntó a que “todavía está muy fresca la crisis del 2001” y destacó un clima muy favorable para Cristina y para el país que “se tuvo muy en cuenta” a la hora de votar y que incluye la crisis financiera y económica internacional “que operó a favor de la voluntad de acompañar al gobierno”, sobre todo por “el temor a la incertidumbre” que genera la situación en otros países.

En todo caso, le reconoció poco crédito propio al Gobierno nacional: mencionó la Asignación Universal por Hijo que “es un logro de la oposición que el Gobierno capitalizó” y la política de construcción de viviendas a través de cooperativas que definió como ineficiente.

Ya en tono de campaña, Alfonsín fue avanzando sobre lo que considera un gobierno que no ha aprovechado el buen momento que atraviesa el país y al profundizar sus críticas dijo que durante los gobiernos kirchneristas “no hemos registrado mejoras sustanciales” en temas como educación, trabajo en negro, inseguridad, justicia, salud pública y un largo etcétera que básicamente contradijo el reconocimiento que minutos antes había hecho para justificar la alta votación de Cristina Fernández.

“Sólo desde la UCR ha habido preocupación” por los problemas del país, y en tono casi apocalíptico concluyó que “algo está mal y se van a pagar las consecuencias”. El resto de las fuerzas de oposición también se llevó lo suyo y Alfonsín ayer les respondió a todos en conjunto y al Frente Amplio Progresista que lidera Hermes Binner, en particular. Salimos segundos y “ahora resulta que salir cuarto es mejor”, ironizó.

La mención en todo caso no fue casual. En varios tramos de sus palabras Alfonsín intentó diferenciar a la UCR de las demás fuerzas que se oponen al Gobierno nacional, “porque somos el partido con más historia y el único que garantiza el respeto al que piensa diferente”. “No sería bueno para el país que la UCR no ganara”, sintetizó en el mensaje que buscó elevar la mística radical de la franja joven. “Es difícil ser radical, pero vale la pena”, les señaló.

Ya casi al final enumeró las metas para el 23 de octubre. En un tono optimista afirmó que el principal objetivo será “hacer el esfuerzo para ganar las elecciones porque hemos progresado” y sólo en segundo término “si no ganamos, convertirnos en la principal fuerza de la oposición”. “Ningún partido está en condiciones de defender la República como la UCR”, sentenció

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