El barilochense no apoyó la ley de expropiación de Repsol-YPF. En esta entrevista habla de las presiones que se ejercieron desde la UCR para respaldar al gobierno nacional en esa iniciativa y no descarta la existencia de favoresdesde el oficialismo para apoyar el proyecto.
–¿Por qué y quiénes?
–En cuanto a lo primero, por no votar la ley de expropiación de Repsol- YPF, respaldo decidido por el bloque de la UCR en Diputados; en cuanto a lo segundo…
–En relación con lo primero, el problema lo tienen los diputados y los senadores radicales que votaron por la tropelía con que el régimen kirchnerista expropió. Y, en cuanto a lo segundo, ¿quién me va a echar, la rosca del Comité Capital y Comité Provincia de Buenos Aires, que presionan sobre el Comité Nacional pero expresan el radicalismo más derrotado en votos en sucesivas elecciones? Son los mariscales de la derrota.
–"Mariscales de la derrota" es una categoría peronista, muy de las elecciones del 83. ¿Los está comparando con Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias?
–Bueno, en términos de resultados electorales, de lo que logran en esos distritos, son parecidos.
–Concretamente: ¿lo apretaron para que votara a favor de la expropiación?
–Sí, sí.
–¿Quién?
–Ricardito Alfonsín, por caso. Tuve una discusión muy dura con él en un pasillo del Congreso. Él estaba acompañado por Willy, su secretario; yo por el mío. Fue muy agrio.
–¿Cuál fue el argumento central del apriete, el lugar desde el que pivoteó?
–La unidad del partido. Es decir, el bloque radical debía apoyar la ley de expropiación para expresar de cara a la sociedad la "cohesión", la "unidad monolítica" del radicalismo en acción y pensamiento. Insólito, mire por donde se lo mire, insólito.
–¿Mirarlo, por ejemplo, desde dónde?
–Por ejemplo, desde lo que es el partido a escala de sus decisiones: furgón de cola del kirchnerismo. Cero agenda, a no ser la agenda que nos clava el gobierno. Y a quienes disentimos, se nos aprieta de aquí y de allá. Mire, en relación con el caso YPF, los bloques radicales fueron blanco de una presión uniforme, pareja. Le digo incluso que, para el caso de Diputados, funcionaron correligionarios que hacen de la presión una profesión...
–¿Quién?
–El diputado Tunessi, secretario del bloque... por aquí, por allá, todo el día con el clásico discurso de apriete.
–¿Qué dice ese discurso?
–"Mirá… sería adecuado para los intereses del partido…"; "Por supuesto que respeto tu posición, pero el partido necesita...".
–¿Ricardo Alfonsín lideró la operación apriete?
–Fue su protagonista esencial a pesar de ser un candidato a presidente aplastado en las urnas. Nada personal en esto, política.
–Pero ¿qué es, entonces, Ricardo Alfonsín en la tienda radical?
–Llamarse Alfonsín, pero no es Raúl Alfonsín. Y desde ahí hace política. Y desde ahí apretó y fue funcional a Cristina. Porque, mire, hasta la semana previa a la expropiación había por lo menos una docena más de diputados dispuestos a no dar apoyo, pero bueno, los doblegó la rosca del apriete. Incluso hubo casos en que, no sé... desconcertantes. El de Gil Lavedra, por ejemplo. Un jurista de prestigio, luchador a favor de los derechos humanos... no puedo entender cómo respalda esta expropiación hecha prácticamente con la pistola en la mano.
–¿Es cierto que hasta horas antes del debate Gil Lavedra se oponía a la expropiación?
–Horas antes no, pero a lo largo de todo el proceso de discusión del tema en el bloque, incluso la semana anterior al tratamiento, lideró una oposición fundada, rigurosa en sus argumentos, a respaldar la ley. Argumentó desde la violación a la Constitución que implicaba y propuso que la UCR tuviese un proyecto propio, una postura que formó pensamiento en muchos diputados, pero bueno... votó a favor de la expropiación.
–¿Lo domesticaron?
–Y, la rosca radical que es funcional al kirchnerismo estuvo muy activa. Además, en Diputados incidió mucho la postura de masivo respaldo a la expropiación que se dio en el bloque radical de Senadores. Ahí levantaron la mano sin sonrojarse y presionaron hacia abajo. Bueno, en Senadores hay, digamos, "ciertas casualidades", "ciertas casualidades" a la hora de verticalizarse al gobierno nacional.
–¿Qué me está diciendo?
–Le respondo desde donde no le va a gustar, con puntos suspensivos...
–Así no vale.
–Puntos suspensivos.
–¿Hubo Banelco? Mire que la Banelco cala hondo en la historia argentina. Poco le faltó para que pulverizara el Estado, al país…
–Yo no hablo de Banelcos…
–Salgamos de los puntos suspensivos. ¿Es posible que el gobierno nacional haya doblegado la voluntad de algunos senadores y diputados radicales ofreciéndoles cargos públicos para correligionarios?
–Hay muchos comentarios sobre ese tema. Y si hubo voluntades que se dejaron llevar por esos ofrecimientos no es menos cierto que siempre abunda la miseria en materia de comentarios sobre este tipo de procesos. Y no es menos cierto que quien maneja el aparato de Estado, el gobierno nacional concretamente, tiene muchos instrumentos para, en fin, doblegar voluntades. No digo que haya sucedido, digo que tiene posibilidades.
–No es neutro lo que me está diciendo en función de lo que venimos hablando, ¿no?
–No
–¿Qué instrumentos?
–Y, por darle un caso: de hecho el gobierno nacional mantiene muchas fundaciones mediante mecanismos legítimos y hay muchos diputados y senadores que presiden o tienen fundaciones...
–¿O sea que el gobierno nacional puede extorsionar?
–Extorsionar no, hacerse sentir sí. Y están también las designaciones. Yo estoy en la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados. Soy de Bariloche y el turismo me es consustancial por razones obvias. Hace más de tres meses había pedido dos contrataciones de técnicos en la materia. No salían y no salían. Pero salieron el mismo día del tratamiento de la ley de expropiación de Repsol-YPF. Ahora capaz que me las quitan...
–¿Cree que salieron para intentar doblegarlo a último momento?
–Digo que salieron ese día.


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