El ascenso de Ricardo Alfonsín luego de que las internas partidarias le sirvieran de trampolín para pelearle a Julio Cobos la candidatura presidencial y la consecuente situación de acefalía de candidatos bonaerenses que devino de aquella situación, aceleró el proceso dentro del radicalismo para que florezca sino mil flores –en un vivero con pocos ejemplares- al menos un reemplazante natural del hijo del ex presidente, capaz de pelear en la General del año próximo por el sillón de Scioli.
Es que la idea del intendente cobista de Junín de dejar abierta la puerta a un eventual acuerdo con Francisco de Narváez; alianza a la que –incluso- calificó como un emprendimiento “algo positivo” para el armado opositor en territorio bonaerense, más la elucubración, rara –pero creíble para la ciencia que se jacta de representar el arte de lo posible- de bajar al mismísimo Julio Cleto a la Provincia, precipitó las definiciones.
Desde el alfonsinismo, deslizaron que ya habría acuerdo para que el flamante presidente del Comité Provincia, el platense Miguel Bazze, empiece a mostrarse en la Provincia, como el ‘candidato’ de Ricardo, para la elección provincial.





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