Alertan sobre “núcleos duros” de pobreza en el Norte Grande

 Alertan sobre “núcleos duros” de pobreza en el Norte Grande
Un estudio del CONICET da cuenta sobre la persistencia de significativos niveles de pauperización en esta zona del país. Críticas a las políticas públicas aplicadas para revertir la situación.
Tomando en cuenta una investigación realizada por el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES-CONICET), el Norte Grande Argentino (NGA) sigue constituyéndose como el territorio más pobre del país, condición que no ha podido ser superada a pesar de los cambios sociales y económicos a nivel general que se produjeron desde el 2002 hasta la fecha, por lo que se estipula la necesidad de diagramar y coordinar políticas públicas más eficientes que las aplicadas hasta el momento.

"En el NGA se observa la presencia dominante de departamentos en los que el nivel de intensidad de las privaciones convergentes de sus hogares es muy alto. Los fuertes contrastes que se observan expresan el grado de 'fraccionamiento' que caracteriza el territorio argentino; en ese contexto, sobresale la presencia de amplios sectores con niveles muy altos de privaciones en el NGA", expresa el estudio llevado a cabo por Alfredo Bolsi, Fernando Longhi y Pablo Paolasso.

En sus consideraciones, los investigadores tucumanos indican que "los pobres no conforman una clase social, como tampoco podría sostenerse la existencia de algo así como una 'cultura' de la pobreza. Los pobres, en este caso, son un agregado estadístico", en torno a la situación de pauperización registrada en la geografía descripta.

Asimismo, desde el ISES se advierte que tanto en sus expresiones urbanas como rurales "la pobreza del Norte es la más crítica del país". A la vez, el Instituto agrega que, en su distribución, la pobreza cubre por igual a las sociedades de raigambre amazónica del Este como a las que se han asociado con las culturas andinas del Oeste; engloba áreas de "colonización gringa", de latifundios ganaderos, de complejos agroindustriales, de modos de vida tradicionales o modernos, de explotación forestal o minera.

"Es significativo que según numerosos testimonios de esas comunidades, la idea de progreso no sea una expresión corriente, ni reconocida. Es significativo también que las dos áreas de mayor presencia indígena en el Norte (Puna y occidente chaco-formoseño) conformen los dos 'núcleos duros' más críticos de la pobreza y de la miseria regional".

Cursos de acción

En el análisis realizado, se detalla también que "si bien es posible entender que toda sociedad pobre es una sociedad excluida, marginal, la trama territorial -ergo socio-cultural- de las enfermedades de la pobreza del NGA, especialmente de sus núcleos duros de miseria, posee atributos de alta excepcionalidad que sugieren, a su vez, una marginalidad excepcional", se infiere.

En tal sentido, y dada la complejidad reflejada por las investigaciones de campo confeccionadas, desde el ISES se plantea la necesidad de proponer al menos dos cursos de acción (dos programas) simultáneos e interdependientes para contrarrestar el panorama descripto.

"Uno de esos cursos implicaría, obviamente, una imprescindible y coherente política de Estado; todo proyecto que se proponga mejorar la calidad de vida de la sociedad del norte debe abandonar la práctica de alentar, como hasta ahora, iniciativas aisladas e inconexas para diseñar un plan global donde el asistencialismo sea sólo excepcional y no preeminente como ahora. Se requiere, prácticamente, una reconstrucción territorial", puntualizaron los estudiosos de la materia en sus informes al respecto.

Paralelamente, se argumentó que en este plan de reconstrucción se debe considerar "que la aplicación de recetas de contexto liberal exclusivo continuará produciendo 'residuos' como hasta ahora; por el contrario, el plan debería conciliar las expectativas de las sociedades tradicional y moderna que conforman el Norte Argentino. En el caso de los núcleos duros de la miseria, las expectativas son casi exclusivamente de las sociedades tradicionales", se apuntó.

Al tomar como referencia lo aducido anteriormente, se destaca que sólo en ese contexto cobraría sentido el otro curso de acción que se expresaría en la construcción de una ingeniería social específica para los núcleos duros de la miseria del NGA.

"Queda claro que las políticas públicas deberían centrar más su acción en mejorar la capacidad de las personas para producir los bienes necesarios para el desarrollo de cada grupo social pero, ante todo, incidir en aquellos factores que influyen sobre esas capacidades, por ejemplo, mitigar las enfermedades fácilmente reducibles y más que nada, los factores que en gran medida condicionan esas enfermedades, como la desnutrición", enuncia la investigación del CONICET.

Finalmente, se aduce que "la persistencia de las políticas públicas tal como están diseñadas actualmente (organización y gestión del sistema de salud, accesibilidad a los servicios públicos, distribución de los ingresos, etcétera) no permitiría cambios sustanciales en los caracteres que se han observado", advirtieron Bolsi, Longhi y Paolasso.

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