Datos y registros climáticos hacen suponer a los especialistas que el fenómeno denominado podría ser superior a los de otras épocas. Las campañas que sufrirían las sequías serían las que van hasta el 2012.
Técnicamente, tanto El Niño como La Niña, son los ejemplos de las oscilaciones climáticas globales. En el caso de La Niña, se caracteriza por temperaturas frías y perdurables, asociada a una constante disminución en el rendimiento potencial de los plantíos en zonas rurales.
Según explicó Sierra, producto de las temperaturas medias superiores a lo normal y la prolongada racha tardía de precipitaciones, observadas en el margen oriental del área agrícola nacional durante mayo, junio y parte de julio, se generó un marcado contraste hídrico entre el oeste y centro del área agrícola nacional pasando a mostrar signos de sequía que prevén alcanzar un desarrollo superior al de años anteriores.
De darse estos pronósticos, la condición generará una elevada evapotranspiración que consumirá las reservas de humedad de los suelos, aunque se espera que oleadas de aire frío puedan interrumpir el fenómeno temporalmente.
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