En medio de su campaña por la reelección, el presidente tuvo una mala noticia. El índice de personas sin trabajo trepó en julio a 8,3%. Habrá elecciones en noviembre.
En un nuevo golpe para las aspiraciones presidenciales de Barack Obama, la tasa de desempleo en los Estados Unidos subió en julio al 8,3%, pese a que la economía nacional sumó en el último mes 163 mil nuevos puestos de trabajo, según informó ayer el Departamento de Trabajo norteamericano. El informe difundido ayer fue una mala noticia para el Ejecutivo, a apenas tres meses de las elecciones previstas para el 6 de noviembre en las que Obama buscará su reelección.
Sin embargo, a pesar de que la economía norteamericana creó en julio la mayor cantidad de empleos en cinco meses, un ligero aumento en la tasa de desempleo mantiene vivas las expectativas de un nuevo estímulo monetario por parte de la Reserva Federal.
Analistas locales esperaban que la tasa de desempleo se mantuviera al menos como estaba en junio, con 8,2%. Aunque la cifra es baja respecto del nivel más alto durante la presidencia de Obama, de 10,1% en el 2009, aún es demasiado elevada para una economía que intenta salir de la recesión. El Departamento de Trabajo indicó además que, entre los hispanos, la cifra de desempleo bajó del 11% al 10,3%.
Intentando capitalizar las estadísticas, el candidato republicano Mitt Romney embistió ayer contra el Ejecutivo al afirmar que la suba de la tasa de desempleo es “un martillazo” a la clase media estadounidense. El ex gobernador de Massachusetts subrayó que los estadounidenses merecen algo mejor que una tasa de desempleo que superó el 8% durante los últimos tres años.
Además, el candidato opositor sostuvo que el presidente no tiene un plan para revitalizar la economía del país, y prometió que él creará 12 millones de empleos en caso de ser electo en noviembre.
Para contrarrestar los argumentos republicanos, Obama aseveró durante un acto en Florida, uno de los Estados clave para definir la elección, que Romney promueve políticas tributarias favorables a los más ricos del país. Además, el jefe de Estado declaró que el sector privado creó 4,5 millones de empleos en los últimos 29 meses de su gestión.
La Casa Blanca intentó enfocarse en la salida de la recesión, a pesar de los problemas actuales de la economía europea. “Si bien hay mucho trabajo todavía por hacer, el informe de empleo brinda una evidencia de que la economía estadounidense continúa recuperándose de la peor recesión desde la Gran Depresión”, aseguró Alan Krueger, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la administración de Obama.
Intentando alejar los fantasmas de la crisis financiera, esta semana Obama dijo a sus militantes que le gustaría triunfar en las elecciones de noviembre en el Estado de Florida como regalo de cumpleaños, mientras se prepara para pasar allí su aniversario el fin de semana.
“Voy a tener 51 años el sábado 12; 51 años”, destacó el presidente durante una gira electoral por Orlando, en el estado clave de Florida, epicentro de su batalla política contra el candidato republicano Mitt Romney.
“Michelle asegura que parezco de cincuenta años. Por lo tanto, ¡no está tan mal!”, bromeó el presidente ante una multitud que entonaba el Feliz cumpleaños.
Ayer, no obstante, Obama recibió una noticia que no le permite festejar.


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