Alerta máxima por los depósitos en dólares

Alerta máxima por los depósitos en dólares
El Banco Central le negó los dólares necesarios a la provincia del Chaco para cancelar vencimientos de su deuda. Temen una pesificación masiva.
Pasaron más de diez años de la infame mentira que pronunció Eduardo Duhalde cuando, al asumir como presidente interino, afirmó: “El que depositó dólares recibirá dólares”. El resultado es por todos conocido: sobrevino la pesificación asimétrica.

Ayer, se produjo una situación que hace temer que lo planteado durante el gobierno duhaldista vuelva a repetirse. Concretamente, el mercado tomó nota y reaccionó negativamente ante el hecho de que el jueves pasado el gobierno del Chaco intentó comprarle al Banco Central los dólares necesarios para cancelar los vencimientos de sus deudas y se quedó con las manos vacías. Acto seguido, la administración que encabeza el ultrakirchnerista Jorge Capitanich decidió pesificar su deuda, abonando $ 4,71 por cada dólar, lo que llevó a que ayer todos los títulos públicos del país cayeran estrepitosamente.

Los más afectados fueron los bonos de las provincias, por el temor de un efecto contagio -especialmente- entre los que pagan renta y amortización en moneda estadounidense. Por ejemplo, el Discount de la provincia de Buenos Aires (BDED) se desplomó 4,13% al igual que el Buenos Aires 2021, que cayó 4,04%.

“Lo que acaba de suceder es muy grave. Y se abre un gran interrogante acerca de si están los recursos disponibles, en el Banco Central y en el sistema bancario en su conjunto, para sostener que los depósitos en dólares puedan ser devueltos en su moneda original. Es un interrogante que, cada vez con mayor fuerza, se irá haciendo la población”, le dijo a este diario un importante economista, con una amplia experiencia en la administración pública nacional y provincial.

El descalabro generado llevó a que anoche el Banco Central saliera a decir que dará los dólares a otras provincias para que cumplan sus compromisos, declaración que generó más dudas que certezas (ver aparte).

Esta situación se produjo luego de las distintas restricciones que vedaron la posibilidad de que los ciudadanos pudieran adquirir dólares en el mercado para conservar el valor de sus ahorros ante una moneda nacional como el peso, que prácticamente se está convirtiendo en cartón pintado, producto de una emisión descontrolada, sin ningún tipo de respaldo en el sistema productivo, y una inflación galopante que supera el 25% anual.

“La realidad es que lo que ocurrió en Chaco fue una pésima decisión, asimilable a un incumplimiento en los pagos, a un default. Y esto no hace más que dañar seriamente la confianza en el país, lo que podría provocar un aumento en las tasas de interés y tornar aún más inviable el acceso al crédito internacional”, le dijo a Hoy el exministro de Economía bonaerense Jorge Sarghini. Y agregó: “Lo que está quedando en claro es que, mientras el Gobierno nacional toma las reservas en dólares para cumplir con el pago de su deuda, al mismo tiempo les niega los recursos a las provincias para que puedan hacer lo mismo. Esto significa, lisa y llanamente, que gran peso del ajuste recaiga sobre las provincias”.

Asimismo, ayer circularon los rumores acerca de que las provincias y empresas que emitieron deuda en moneda extranjera con ley local sólo podrán cancelar en forma sus compromisos si adquirieron previamente los dólares, o lo harán en pesos al tipo de cambio oficial, algo no previsto por los tenedores de esos bonos.

Las otras dos provincias que emitieron deuda en las mismas condiciones que Chaco son Tucumán, cuyo próximo vencimiento operará en marzo, y Formosa, con un pago previsto para el 27 de noviembre, mientras existen varias empresas en una situación similar. El gobierno chaqueño ayer blanqueó que no pudo cancelar en dólares el último vencimiento de sus bonos garantizados debido a las “regulaciones cambiarias” del Banco Central, como sí lo hizo en los meses previos.

El BCRA dice que dará los dólares: hay dudas

Luego de la pesificación de deuda que realizó Chaco para bonos emitidos en el país, fuentes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) anoche salieron a decir -off the record- que venderán dólares para cancelar sus obligaciones a las provincias y empresas que hayan emitido deuda bajo legislación extranjera. Pero no dieron mayores precisiones, por lo que por ahora son sólo promesas, al no haber ninguna declaración oficial al respecto. Desde el BCRA intentaron diferenciar, con poco éxito, el caso de la deuda chaqueña, al decir que “se trató de bonos denominados y pagaderos en dólares bajo la legislación local”. Y dijeron que para estos casos el BCRA veda la posibilidad de comprar divisas para cancelar los pagos, ya que fundamenta que desde julio se eliminó la opción de compra para atesoramiento (la opción por la cual se venían manejando las provincias). En la misma situación que Chaco están Formosa y Tucumán.

En foco

Llueven beneficios para los fondos buitres

“Algo huele muy mal en la Argentina”, podría decir Shakespeare, el autor de Hamlet, sobre lo que está ocurriendo en nuestro país. Y no es para menos: los recursos que forman parte de las vapuleadas reservas del Banco Central, que actualmente son los dólares que se les niegan a los ciudadanos y a las provincias, están siendo usados por la administración K para pagarles a los fondos buitres que, desde hace décadas, vienen haciendo infames negociados a costa de la sangre y las lágrimas de los argentinos.

Cuando finalice 2012, el Estado nacional habrá pagado la friolera de 16.000 millones de dólares para cancelar vencimientos de deuda externa.

Se trata de recursos que, si se hubiesen destinado al mercado interno, en el marco de planes estratégicos para incentivar la producción (que hoy brillan por su ausencia), permitirían poner al país en un camino de desarrollo sostenido. Es más, reduciría significativamente los niveles de inflación y generaría puestos de trabajo genuinos, permitiéndoles a millones de compatriotas, que dependen de los distintos programas sociales, a tener un futuro promisorio.

El kirchnerismo nunca tuvo voluntad política de ir en contra de los negociados que, desde la última dictadura militar, se hicieron con la deuda externa. Los argentinos estamos pagando por recursos que jamás ingresaron al país, que son producto de refinanciamientos oscuros pactados entre gallos y medianoche. Es más, hasta hay fallos judiciales, claros y concisos, que declararon ilegítimo y fraudulento el origen de los compromisos que vienen siendo pagados en forma religiosa. Sobre todo si se tiene en cuenta que el país que más debe en el planeta es Estados Unidos, y en la potencia del norte nadie se corta las venas por adeudar más de 16 billones de dólares.

Todo el mundo coincide en que las deudas deben ser “honradas”. Pero se lo debe hacer sobre bases reales, en función de los fondos que efectivamente ingresaron a nuestro país y no a partir de las movidas usureras de la banca internacional. En ese sentido, para determinar qué es lo que efectivamente debe abonarse, es necesario realizar una auditoría independiente, que vaya hasta la médula y que determine, con exactitud, cuál es la deuda legal. Pero tanto Néstor Kirchner, cuando estaba vivo, como su esposa se negaron sistemáticamente a seguir este camino.

El argumento esgrimido oportunamente por los kirchneristas acerca de que pagando esta deuda odiosa nuestro país volverá a tener financiamiento internacional es una mentira absoluta. De lo contrario, la Argentina -que le pagó al contado de manera infame, durante la presidencia de Kirchner, 10 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional- no debería afrontar tasas del 16%, cuando países como Grecia, que están en bancarrota, acceden a capitales pagando la mitad de ese interés.

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